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PSICONEUROENDOCRINOLOGÍA DE LA DEPRESIÓN

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El estudio endocrino de las causas de la depresión son de hace 50 años y antes a la aparición de los fármacos timolépticos.

La relación se ve en las enfermedades endocrinas donde son acompañadas de diversos episodios melancólicos (Addison, hipotiroidismo, hiperparatiroidismo). Además el cuadro clínico de las depresiones endógenas tiene síntomas que sugieren la afección hipotalámica hipofisiaria (perdida de la libido, del apetito, del sueño, alteraciones del sistema nervioso autónomo, variaciones diurnas, etc.). El límbico regula la función neuroendocrina y respuestas emocionales o afectivas.

En la depresión las anormalidades son variadas y parecen ser un reflejo de la disfunción primaria del sistema nervioso central más que causa de enfermedad.

Factor liberador de corticotropina (CRF).

Normalmente tiene de siete a nueve picos elevados durante el día, su pico más alto es a las primeras horas del día (5-9hrs) descendiendo entre las 20 y 2 hrs. llegando a ser prácticamente nulas. La correlación de la concentración de corticoesteroides en sangre de pacientes deprimidos  con gravedad en la sintomatología depresiva y una recuperación de los valores normales tras la remisión clínica.  De una mitad a una tercera cuarta parte de los deprimidnos hospitalizados tienen concentraciones elevadas de glucocorticoides en plasma, saliva, orina y en LCR. No hay estigma Cushinoide en los deprimidos. Podría ser por deficiencia de los receptores (saturación). En los deprimidos están alterados los picos, estos son más altos y no guardan relación con las horas de sueño (puede haber secreción entre las 20 y 2 hrs.). Estos trastornos en el cortisol son marcados  en las depresiones más severas y desaparecen con la remisión de la enfermedad. El test de supresión por la dexametasona es la primera prueba de laboratorios con capacidad de marcador biológico del estado depresivo. Este fármaco inhibe la producción hipofisiaria de ACTH por feedback del glucocorticoide sintético, con la caída de las tasas plasmáticas a menos de 50 micro gramos/ml, durando de 24-28 hrs. la supresión. En los deprimidos que se les administraron la dexametasona se suprimía la secreción de glucocorticoides al inicio del día, y en la tarde comenzaban a secretar otra vez.

La prueba de supresión de dexametasona (TSD) es útil en: Depresiones atípicas o enmascaradas en adolescentes; diferenciar pacientes con depresión psicótica de aquellos que presentan una esquizofrenia crónica. Pero en otros estudios se vio que es ineficaz para realizar un adecuado diagnóstico diferencial. La respuesta no supresora al TSD dista mucho de ser una característica típica de la depresión melancólica.

La no supresión mantenida tras el alta hospitalaria concurría con una pobre respuesta al tratamiento farmacológico, mayor frecuencia de síntomas e incremento de tentativas de suicidio consumado.

Esta prueba es 84% predictiva, pero tiene una sensibilidad baja, un poder predictivo limitado, es susceptible de ser influido por múltiples factores y posee escasa utilidad en la elección terapéutica. Hoy en día se piensa que su utilidad es mas en la investigación que en el  campo clínico.

ACTH

Los depresivos exhiben una respuesta incrementada de cortisol a las dosis farmacológicas de ACTH, o sea, la sensibilidad de la corteza suprarrenal tras la estimulación con cosyntropina (ACTHalfa24) esta aumentada en depresión mayor en comparación con los controles. Además tras una TAC se ha visto agrandamiento de la glándula adrenal en la depresión mayor.

Factor liberador de la corticotropina (CRF)

Estimula la síntesis y liberación de ACTH hipofisiaria, también tiene efectos endocrinos extrapituitarios, nerviosos y psicológicos.

Hay valore elevados en LCR de pacientes depresivos en relación con sanos y personas con trastornos de pánico. Su incremento disminuye con la remisión clínica tras el tratamiento con ECT o antidepresivos tricíclicos. Puede usarse como marcador.

Hay  disminución de receptores a CRF en corteza frontal en suicidas e hipersecreción de CRF. Se piensa que hay una regulación a la baja de los receptores de CRF en la adenohipófisis secundaria a la persistente hipersecreción.

Eje hipófisis-tiroideo

Aproximadamente un 25% de los pacientes depresivos eutiroideos presentan una respuesta disminuida de la hormona TSH al administrar TRH.

Este test de estimulación del TRH es adecuado para el diagnóstico de depresión pues los valores de TSH también están alterados en otros trastornos con cuadros maniacos, alcoholismo, trastorno de la personalidad y en pacientes con dolor crónico.

No se ha encontrado relación entre las hormonas tiroideas y el perfil sintomático del síndrome depresivo, ni a la gravedad de la sintomatología depresiva.

Pero se acepta la relación de la anormalidad de la respuesta del test y de la depresión unipolar; mientes que las depresiones bipolares tendrían a presentar respuestas excesivas de TSH, dato de interés para la identificación de falsos unipolares, antes de iniciar el desarrollo de episodios maniacos.

Prueba de respuesta de la TSH al TRH: Se mide la respuesta de TSH tras la infusión de TRH. A las 8 horas en ayunas, luego otra dosis a las 9 horas. Antes y 15, 30, 60 y 90 minutos tras la administración de TRH se obtienen pequeñas muestra de sangre y se mide la diferencia del valor basal de TSH.

No se ha definido si es un marcador de estado de rasgo ya que menos de la mitad de los casos se normalizan cuando la enfermedad remite. Se podría decir que puede constatar una prueba anormal tras la remisión clínica y entonces  predice un mayor riesgo de recaída precoz.

Un estudio encontró disminución de la recantación de serotonina tritiada en las plaquetas de pacientes deprimidos con respuesta anormal al test TRH-TSH en comparación con  depresivos con respuesta hormonal normal.

La respuesta atenuada de TRH podría indicar mayor probabilidad de conducta suicida. Se ha constatado una asociación de conducta suicida por medios violentos y respuesta aplanada de la TSH en 51 mujeres depresivas.

En el 4% de los pacientes deprimidos de una respuesta exagerada de TSH lo que indica hipotiroidismo subclínico cuando los demás parámetros tiroideos son normales. Estos pacientes se beneficiaban preferentemente de la administración de T3 que al aumentar la sensibilidad de los receptores beta-adrenérgicos aceleran el efecto y aumentan la eficacia de los antidepresivos tricíclicos.

La liberación de TSH es estimulada por la noradrenalina e inhibida por la serotonina y la dopamina. Entonces un déficit de noradrenalina y un exceso de serotonina o dopamina pueden provocar la insuficiencia de TSH.

Hormona del crecimiento (GH)

Es una hormona secretada rítmicamente con 6 a 7 picos largos en el día, disminuye paulatinamente durante la edad. La secreción aumenta con el sueño de ondas lentas, principalmente al inicio de la primera fase no-REM. Es regulada por otras hormonas como la liberadora de hormona de crecimiento (GRH) y la somatostatina la suprime. También pede ser estimulada por la dopamina, noradrenalina y serotonina.

Sus concentraciones varían según algunas condiciones: estrés, actividad física, obesidad, sexo, menopausia, estado menstrua, medicación, etc. Cuando estos factores están controlados las concentraciones de GH no difieren significativamente entre pacientes depresivos y controles normales.

El perfil de 24 horas de la secreción es significativamente inferior en los pacientes depresivos (varones) que en los controles, pero podría ser  por la disminución de la secreción en relación con el sueño.  La respuesta anormal de GH es más marcada en hombres depresivos que mujeres posmenopáusicas.

Hay estudios que sugieren que una respuesta de la GH inadecuad constituye un marcador de la depresión endógena.

Parece ser  más frecuente en depresión unipolar que en bipolar. La resistencia dela GH a la provocación con insulina también tiene lugar en el niño prepúber con depresión mayor.

La prueba de estimulación de secreción de GH con clonidina (agonista alfa adrenérgico) se encontró una disminución en la secreción de esta hormona en comparación con otros controles. Lo que sugiere una disfunción de los receptores alfa-adrenérgicos en la enfermedad depresiva.

El tratamiento con tricíclicos e inhibidores de la MAO no parece modificar la respuesta de la GH a la insulina, lo que permite considerar esta prueba como marcadora de rasgo o de vulnerabilidad.

Al tratar de estimular la GH con la GR se ha visto una disminución de la respuesta en depresivos con relación a sujetos normales. Esta no respuesta sugiere que los sistemas noradrenérgicos, intervienen en la patógena de esta anormalidad neuroendocrina.

Prolactina (PRL)

Su secreción es pulsátil, en su secreción intervienen los esteroides, opioides y monoaminas. Tiene un ritmo circadiano con aumento nocturno, su pico máximo es entre las 4 y 6 horas y el mínimo a las 3 hrs. después de despertar. Su pico nocturno tiene coincidencia con la primera etapa del sueño no-REM, lo que lo a relacionado con mecanismos serotonérgicos.

El estrés estimula la secreción fisiológica de prolactina, también  los  opioides endógenos, la neurotensina y el VIP tienen un efecto estimulante. La dopamina inhibe la secreción de PRL. La serotonina estimula en situaciones experimentales y la histamina la inhibe, también la gastrina y la calcitonina la inhiben, pero no se conoce su significado fisiológico. En el hombre la administración de GABA estimula la secreción de PRL, pero el diazepam no modifica el nivel de PRL. El sistema colinérgico la inhibe.

En personas con depresión  mayor la secreción total de PRL en 24 hrs. es normal, pero presentan un aplanamiento del perfil circadiano de secreción, con adelantamiento de la fase secretora nocturna. Este aplanamiento esta más acusado en las depresiones unipolares y persiste después de la remisión clínica, por lo que se piensa que puede ser un marcador de rasgo de depresión.

La respuesta de PRL en administración de antagonistas dopa esta incrementada, al menos en pacientes bipolares. La respuesta de PRL a serotonérgicos es menor en depresión mayor que en controles. La secreción de PRL tras la administración de 1-triptofano en depresivos no melancólicos es menor que en melancólicos y psicóticos.

Existen otras pruebas con fármacos que normalmente estimulan la secreción de PRL y que en pacientes deprimidnos timen una respuesta aplanada.

Melatonina.

Tiene un ritmo circadiano muy puntual, con niveles básales diurnos muy bajos y concentraciones nocturnas que elevan los valores previos de 10-50 veces. Su secreción disminuye con la edad. El ciclo luz-obscuridad juega un papel principal, pero no exclusivo, en los mamíferos. Su secreción aumenta con drogas que estimulan la disponibilidad noradrenégica y disminuye con inhibidores de este trasmisor (bloqueadores beta adrenérgicos). La administración oral de melatonina tiene un efecto promotor de sueño y efecto modificador  de fases de los ritmos circadianos. La glándula pineal presenta cambios con la edad, el estrés, el ejercicio, la temperatura, la estación del año e influencia hormonales.

En pacientes depresivos los niveles básales de la hormona resultan inferiores en relación con controles, siendo también menor en la diferencia día-noche. Y también disminuye su metabolito excretado en la orina y aumenta su excreción con administración de tricíclicos.

Al parecer hay una asociación entre la alteración  hormonal y el perfil clínico endógeno. Se encontraron que los niveles nocturno de melatonina son inferiores en pacientes melancólicos, frente a controles sanos y a pacientes depresivos no melancólicos.

Los niveles plasmáticos de melatonina no se modifican tras la mejoría clínica, sugiriendo que puede ser marcador de rasgo.

Las personas con historia familiar de depresión tenían inferiores concentraciones nocturnas de melatonina en relación con pacientes sin antecedentes familiares de trastorno afectivo.

La hormona también es suprimida en mayor grado en pacientes maniaco depresivos eutímicos, que en normales. Sugiriendo que la supensibilidad a la luz podía constituir también una característica de rasgo de vulnerabilidad a los trastornos afectivos.


DIAGNÓSTICO DE LOS DESÓRDENES DEL HUMOR

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Los desórdenes del humor tienen un amplio margen de estados desde la manía, a un  severo estado de disforia que se conoce como depresión. Estos desórdenes son clínicamente heterogéneos, se han hecho varios subgrupos para poderlos manejar mejor. La forma en que se hacen los subgrupos depende de la manera en como se tiene su conceptualización nosológica.

La subclasificación más obvia de los desórdenes del humor es de acuerdo al tipo de disturbio humoral. Entonces se tiene a la psicosis maniaca-depresiva o trastorno bipolar y a la depresión en sí o trastorno unipolar. Entonces la depresión unipolar es diagnosticada cuando la persona sufre solo episodios depresivos; mientras que los desordenes bipolares se componen de experiencias maniacas y depresivas en sus episodios (puede haber pacientes con solo episodios maniacos, estos aún así se les diagnostica como bipolar ya no se sabe si eventualmente tendrá el episodio depresivo).

Ahora el grupo de bipolar es subdividido, a su vez, en tres categorías basadas en la severidad del episodio maniaco:

  • Bipolar I. Pacientes  que han tenido por lo menos un episodio de manía.
  • Bipolar II (o hipomaníacos). Pacientes que han tenido síntomas maniacos pero no todo un episodio maniaco.
  • Bipolar III. Pacientes que han tenido solo episodios depresivos que han tenido poca relación biológica con una historia de manía.

La diferencia entre un trastorno unipolar y uno bipolar sea ven no solo en los síntomas, además se pueden observar diferencias en la variabilidad demográfica, en la psicopatología, en el curso clínico, en la respuesta a la medicación y a variables bioquímicas. Los pacientes unipolares por lo general son de mayor edad que los bipolares. El trastorno bipolar es igual de común entre hombres y mujeres, mientras que el unipolar es aproximadamente dos veces más prevalente en mujeres que en hombres. Por otro lado, la depresión unipolar está asociada a niveles altos de agitación psicomotora. En contraste con el retardo psicomotor observado en depresión bipolar. Comparados con los pacientes bipolares, los unipolares son más propensos a somatizar problemas y a expresar enojo. Los bipolares usualmente experimentan hipersomnia y los depresivos unipolares padecen de insomnia.

En el tema de la farmacología los bipolares responden bien al carbonato de  litio tanto como terapéutica como profilaxis en el tratamiento de la manía, pero no así en  los efectos en depresión. Mientras que la medicación antidepresiva ha sido buena en la prevención de los episodios depresivos tanto en bipolares como en unipolares.


FACTORES QUE INFLUYEN EN LA DEPRESIÓN

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Entorno social

Estado civil. Tanto las personas casadas como las que mantienen relaciones afectivas estables son víctimas de la depresión con menor frecuencia. Puede decirnos que hay algún factor hereditario en el caso de las depresiones bipolares, mientras que las otras tienen que ver con soportes sociales-familiares que actúan como atenuador.

Clase social. Las depresiones unipolares y otras depresiones menores aparecen con mayor frecuencia en clases sociales bajas, personas con pocos años de escolaridad y/o con trabajos menos calificados. Y parece haber un ligero predominio de las depresiones bipolares en las clases sociales altas.

Creencias religiosas. Aparentemente la frecuencia de suicidios es menor entre los creyentes de cualquier religión. Mientras se ha señalado  aumento de depresiones bipolares entre los practicantes de religiones muy estrictas y cerradas.

Medio ambiente. Las depresiones unipolares y menores se presentan con mayor frecuencia en el medio urbano; y la frecuencia de las depresiones bipolares  es semejante.

Sexo. En las depresiones bipolares  la proporción hombre/mujer es muy semejante, no es así en el caso de las depresiones menores y unipolares, en estas dos últimas la frecuencia es de un hombre por dos mujeres.  Se piensa que hay relación entre estas cifras de depresión y los cambios hormonales, el papel social asignado a la mujer, la educación sociocultural de la mujer, quizás,  la ayude a aceptar y reconocer que se encuentra triste, desmoralizada, mientras que los hombres no expresen la depresión por ser un signo de debilidad y tiendan a optar  por el alcoholismo, la agresividad o somatizaciones, enmascarando “el sentimiento” considerado como poco masculino.

Edad. Aunque por lo general la depresión se presenta sobre todo entre los treinta y los cincuenta años, en cualquier etapa de la vida puede haber depresiones. Tanto en la infancia como en la vejez hay depresiones con características propias de cada una de estas edades. Hay que tener en cuenta que los niños pueden no ser capaces de verbalizar sus estados de ánimo y entonces sus manifestaciones de desánimo se encuentren en el trastorno del apetito, aislamiento social, fobias escolares, vómito, insomnio, etc.  Entonces es importante reconocer estos síntomas como posible punta del iceberg de un cuadro depresivo.

En el anciano la depresión también tiene otras  características pues hay que tener en cuenta que con la edad cambian las características biológicas, el cerebro del anciano cambia la cantidad de neurotransmisores, el número de neuronas disminuye, afectando entre otras cosas la memoria, todo esto sumado a  los cambios en el resto del cuerpo y la  economía; el uso de fármacos para diferentes entidades, etc. En el punto de vista social un anciano es una persona improductiva, puede cambiar su estatus en la familia. Entonces estos cambios explican en parte ciertas depresiones y sus características clínicas y terapéuticas.  La depresión en el anciano puede manifestarse de la misma forma que en una edad adulta, pero también  se presenta con rasgos  que pueden confundir a  las personas de su alrededor, como en la pseudodemencia depresiva y las depresiones involutivas.

Pseudodemencia depresiva. Hay una disminución de las funciones integrativas superiores. El anciano es víctima de la confusión. Hay errores en su orientación temporal-espacial  y de la orientación. La memoria y la  atención están muy disminuidas. La lectura, el cálculo y la expresión también están afectados. Como estos síntomas son los más evidentes y visibles, muy seguido enmascaran el sustrato depresivo que los sostienen y los síntomas característicos de la depresión no se ven o se consideran menos relevantes. Esto puede llevar al diagnóstico equivocado de demencia senil en pacientes deprimidos.

Depresión involutiva. Designa a las depresiones que aparecen durante la vejez en individuos que carecen de antecedentes depresivos. Aquí, además de los síntomas típicos depresivos, se añade una marcada actitud negativa, caracterizada por hipocondriasis, histrionismo, mayores manifestaciones de ansiedad y una peculiar resistencia a responder positivamente a los habituales tratamientos antidepresivos. Se ha dicho que estos pacientes son proclives a actos suicidas, pero no hay estudios que confirmen la opinión.

Herencia. Se ha demostrado que la frecuencia de trastornos depresivos endógenos entre familiares de primer grado va del 15 al 20%. Este porcentaje está muy por encima de lo que corresponde a la población en general. El mecanismo de transmisión hereditaria no ha sido aclarado. También es posible encontrar en la ascendencia y descendencia de pacientes con depresión  alteraciones psíquicas no depresivas con una mayor influencia que en la población en general.  Mientras que en las depresiones menores el componente hereditario da la impresión  de ser mucho menor e incluso inexistente. Hay que tener en cuenta las semejanzas que presenta esta enfermedad entre gemelos. Más adelante se tocará el tema de los genes y la depresión.


TEST DE MEDIDA DE LA DEPRESIÓN

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Este tipo de instrumento posee un iteres especial por la frecuencia con la que se precisa disponer de medios seguros para realzar despistajes de depresión en grandes grupos de personas. Permiten cribajes rápidos que, posteriormente, pueden completarse con el empleo de entrevistas clínicas más específicas. Se seleccionan para su comentario tres: la escala para la depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D), la Escala  Geriátrica para la Depresión (EGD) y el formato de criba del protocolo de evaluación de la depresión de la Organización Mundial de la Salud (WHO/SADD).

La Escala para la Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D) del Instituto Nacional de Salud Mental (USA) consta de veinte ítems cuyas respuestas se codifican en cuatro puntos (0-3) según la intensidad y  frecuencia del síntoma. Ha sido diseñada específicamente para medir la sintomatología depresiva en estudios epidemiológicos sobre población general. Ha sido diseñada para medir la sintomatología depresiva en estudios epidemiológicos sobre población general. Parece tener una estructura factorial estable que arroja la presencia de cuatro factores; síntomas depresivos, afectos positivos, síntomas somáticos y un factor interpersonal. La validez predictiva es ambigua, ya que la sensibilidad y la especificidad para el mismo punto de corte  (>16) y el mismo criterio externo difieren según la población estudiada sea rural o urbana.  En la población urbana la sensibilidad es baja; hay un 36-40% de depresiones no detectadas, y en la población rural aumenta la sensibilidad pero disminuye la especificidad teniendo un 30% de falsos positivos.  Si se aumenta el punto de corte a > 17 o a >23  la sensibilidad y la especificidad no mejoran mucho; y la fiabilidad kappa es muy baja.  Conociendo estas deficiencias la CES-D puede emplearse en los estudios epidemiológicos pero auxiliada por otros métodos complementarios, o reduciendo el punto de corte y aceptando tener que descartar después falsos positivos.

Tabla 1

CES-D

(Versión castellana)

Se le muestra a continuación una lista de sensaciones y situaciones que es posible que haya tenido en algún momento. Por favor, indique aquéllas que le hayan sucedido durante la semana pasada, marcando con una X el casillero correspondiente, según la frecuencia con la que haya estado afectado por ello.
Durante la semana pasada

Raramente,

Nunca,

Menos de un día

Algo,

Poco,

Entre 1-2 días

A veces,

Bastante,

Entre 3-4 días

Mucho,

Siempre,

Entre 5-7 días

  1. Me he enfadado por cosas que

Habitualmente no me molestan

(   )

(   )

(   )

(   )

  1. No he tenido ganas de comer, mi

apetito es malo

(   )

(   )

(   )

(   )

  1. He sentido que no me podía librar de la tristeza no con la

ayuda de mis familiares o amigos

(   )

(   )

(   )

(   )

  1. Sentía que era tan bueno como

cualquier cosa*

(   )

(   )

(   )

(   )

  1. Me ha costado trabajo

Concentrarme en lo que hacía

(   )

(   )

(   )

(   )

6.    Me he sentido pesimista

(   )

(   )

(   )

(   )

7.    Me ha costado un esfuerzo

hacer cualquier cosa

(   )

(   )

(   )

(   )

8.   Me he sentido ilusionado con

mi destino*

(   )

(   )

(   )

(   )

9.    He pensado que mi vida había

sido un fracaso

(   )

(   )

(   )

(   )

10.  Me he sentido temeroso

(   )

(   )

(   )

(   )

11.  Mi sueño ha sido inquieto

(   )

(   )

(   )

(   )

12.  Yo era feliz*

(   )

(   )

(   )

(   )

13.  Hablaba menos de lo habitual

(   )

(   )

(   )

(   )

14.  Me he sentido muy solo

(   )

(   )

(   )

(   )

15.  La gente era poco amistosa

(   )

(   )

(   )

(   )

16.  Disfrutaba de la vida*

(   )

(   )

(   )

(   )

17.  He llorado a ratos

(   )

(   )

(   )

(   )

18.  Me he sentido triste

(   )

(   )

(   )

(   )

19.  He sentido que la gente me

tenía antipatía

(   )

(   )

(   )

(   )

20.  No me podía “poner en  marcha”

(   )

(   )

(   )

(   )

*Estos ítems puntúan al revés


LA DEPRESIÓN

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La depresión se incluye en el grupo de los “trastornos afectivos”; porque como característica de la depresión es la alteración de la capacidad afectiva, y no solo es la tristeza sino  también, la incapacidad de dar afecto o recibirlo de quienes nos rodean.

Clasificación de los estados depresivos

Los estados depresivos no son una entidad monolítica invariable. Si se aceptan las clasificaciones que se han hecho hasta el presente, se verá que han sido descritos más de cien tipos depresivos que se suponen distintos unos de otros. Esta abundancia puede confundir.

Es importante hacer más homogéneos los grupos depresivos para que se les pueda evaluar la y dar un fármaco antidepresivo más eficaz. Esta necesidad ha tenido como consecuencia la identificación de subgrupos depresivos concretos que pueden responder mejor a tal o cual antidepresivo.

Clasificación clásica

Depresiones endógenas (primaria). Estas depresiones van de adentro hacia fuera, se relacionan con una vulneración específica del propio psiquismo del paciente. El término endógeno debe entenderse como la manifestación depresiva sin una causa que, al menos en apariencia, la justifique. Aparecen espontáneamente.

Es una característica propia del depresivo endógeno, en una fase de normalidad del estado de ánimo, responder con entereza y sosiego a las dificultades, al contrario, en una fase depresiva son incapaces de enfrentarse a estas mismas dificultades e incluso a otras de menor peso.  Estas reacciones del estado de ánimo y de la importancia de los acontecimientos pueden variar de individuo a individuo y de una raza a otra, aun de un nivel sociocultural a otro nivel.

Depresiones somatógenas. Estas tienen causas orgánicas demostrables, la depresión puede ser parte de procesos infecciosos, enfermedades de la tiroides o cáncer.  Por lo que es necesario tratar antes la causa primaria, aun cuando persista la depresión una vez eliminado lo que la provocó. Puede pasar que el trastorno orgánico queda resuelto pero persisten las manifestaciones depresivas, entonces el tratamiento debe ser bidireccional (tratar la depresión como entidad independiente).

Depresión psicógena.  Son originadas por causas psíquicas o ambientales, por fuertes tensiones, por componentes psicosociales, etc.

Hay cierta predisposición, consustancial al individuo, a desarrollar unas  u otras manifestaciones al margen de la causa que la desencadena. Cada individuo tiene un límite propio para soportar fuertes tensiones y que más allá de este límite es probable que aparezcan manifestaciones psiquiátricas o psicosomáticas.

Las depresiones reactivas están ligadas al concepto de pérdida, mientras que las reacciones ansiosas están vinculadas al concepto de cambio. A veces, aun siendo los cambios positivos, pueden ocasionar reacciones depresivas.

Clasificación actual

En esta se hace mayor hincapié en saber si el síndrome depresivo está o no relacionado con otras entidades y si cumple o no ciertos requisitos, como síntomas, signos, gravedad y tiempo de evolución.

Depresiones secundarias. Son las relacionadas con otras enfermedades médicas o psiquiátricas. Es indispensable identificar el trastorno original que las provocó.

  • Secundarias en relación con otras alteraciones psiquiátricas.

–la esquizofrenia, tras la remisión del episodio agudo o en algunas manifestaciones de la esquizofrenia que se caracterizan por una actitud clínica negativa

–los estados de ansiedad aguda o generalizada se vuelve crónica con el tiempo y no se resuelve

  • Los alcohólicos y otros adictos, al retirárseles el tóxico que les causa dependencia.
  • Secundarias en relación con otras alteraciones médicas. Cuadro104

Depresiones primarias. Son las que no están ligadas a otro tipo de enfermedad médica o psiquiátrica. Aparecen de manera autónoma o una vez que se producen los desencadenamientos antes descritos. Las subdivisiones son de acuerdo con su sintomatología y su gravedad.

  • Depresiones primarias unipolares. Se presentan en fases. Cuando no se remedian, a los intervalos de normalidad siguen fases depresivas. Tanto la duración de la fase como el tiempo que transcurre entre una y otra varía de un individuo a otro. En algunas el episodio dura solo unas semanas, en otras se vuelve crónico con el paso de los años.  Suelen aparecer a partir de los treinta años de edad, pero desaparecen con un tratamiento adecuado.
  • Depresiones primarias bipolares. Las fases depresivas alternan con intervalos de normalidad, pero también con episodios maníacos. La manía es otra cara de la moneda de la depresión, los pacientes se muestran eufóricos, expresivos, son imperativos, se entregan a la verborrea, padecen insomnio, hacen gastos excesivos, se comprometen a hacer tareas irrealizables y se muestran irascibles cuando se les lleva la contraria. En casos graves pueden llegar a la agitación, a las ideas delirantes o a las alucinaciones.  Se ha visto que los pacientes son susceptibles de desarrollar un cuadro bipolar tras una primera fase depresiva cuando:

–inicio de la enfermedad entes de los 25 años

–antecedente familiares de enfermedad bipolar

–respuesta maníaca tras el tratamiento con antidepresivos.

El pronóstico es peor que en los unipolares, pues los bipolares son más inestables.

  • Depresiones primarias mayores. Alude al nivel de gravedad de la depresión y puede ser unipolar o bipolar, en esta última se trata de la llamada psicosis maníaco-depresiva.
  • Depresiones primarias menores. También es con respecto al grado de gravedad y se aplica a las depresiones unipolares y bipolares. Las unipolares menores no presentan un cuadro sintomático muy completo. Tienden a prolongarse más con el tiempo y se pueden confundir con rasgos de la personalidad de los individuos que las padecen o con una simple desmoralización a raíz de situaciones conflictivas. También  son llamadas trastornos ciclotímicos o alteraciones cíclicas del estado de ánimo, mimetizan el trastorno maníaco-depresivo, pero con menor intensidad sintomatológica.

RUBÉOLA

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RUBÉOLA
Aunque clínicamente es una enfermedad leve (fiebre, cefalea, conjuntivitis, síntomas
respiratorios, linfadenopatías y exantema) puede causar una infección
fetal crónica grave si la padece la mujer embarazada (malformaciones cardíacas,
alteraciones oculares, microcefalia, retraso mental y sordera) que puede no
detectarse incluso hasta los 2 años de vida. Existe máximo riesgo fetal cuando
la infección materna se produce antes de las 12 semanas de gestación, disminuyendo
mucho después de las 16 semanas.
Diagnóstico
SOSPECHA: Por la clínica
CERTEZA: 1. Aislamiento e identificación viral. 2. Variaciones del título de
anticuerpos (incrementos de 4 veces o más a los 7-14 días después del rash son
indicativos de infección).
Prevención
VACUNACIÓN:
— Alos 15 meses y 11 años (calendario vacunal).
— Atoda mujer seronegativa en edad fértil (10-15%). Debe realizarse 3 meses
de contracepción posterior. No se ha descrito ningún caso de rubéola congénita
tras la administración inadvertida de la vacuna en mujeres gestantes;
por tanto, en este caso, no está indicado el aborto terapéutico.
Se recomienda el estudio serológico en la consulta preconcepcional o en la primera
visita de la gestante.
Actitud ante contacto sospechoso (tabla 1)
Determinar anticuerpos en ese momento (tras infección antigua pueden persistir
niveles bajos de IgM; por tanto, sólo indicarían primoinfección niveles de IgM
elevados) y a los 15-20 días:
— Si los anticuerpos son negativos en ambas determinaciones: evitar nuevos
contactos y vacunación posparto.
174 Protocolos de Obstetricia y Ginecología para AP – Obstetricia
— Si son positivos:
— – IgM negativa o título de IgG se mantiene : Mujer protegida.
— – IgM positiva y/o título IgG se multiplica por 4 ó más veces entre ambas
determinaciones: INFECCIÓN. Se debe derivar al especialista.
Para mayor seguridad se estudia la avidez de la IgG:
— Baja avidez (< 60%) indica infección reciente.
— Alta avidez indica inmunidad.
Patología infecciosa durante el embarazo 175

Aunque clínicamente es una enfermedad leve (fiebre, cefalea, conjuntivitis, síntomas

respiratorios, linfadenopatías y exantema) puede causar una infección

fetal crónica grave si la padece la mujer embarazada (malformaciones cardíacas,

alteraciones oculares, microcefalia, retraso mental y sordera) que puede no

detectarse incluso hasta los 2 años de vida. Existe máximo riesgo fetal cuando

la infección materna se produce antes de las 12 semanas de gestación, disminuyendo

mucho después de las 16 semanas.

Diagnóstico

SOSPECHA: Por la clínica

CERTEZA: 1. Aislamiento e identificación viral. 2. Variaciones del título de

anticuerpos (incrementos de 4 veces o más a los 7-14 días después del rash son

indicativos de infección).

Prevención

VACUNACIÓN:

— Alos 15 meses y 11 años (calendario vacunal).

— Atoda mujer seronegativa en edad fértil (10-15%). Debe realizarse 3 meses

de contracepción posterior. No se ha descrito ningún caso de rubéola congénita

tras la administración inadvertida de la vacuna en mujeres gestantes;

por tanto, en este caso, no está indicado el aborto terapéutico.

Se recomienda el estudio serológico en la consulta preconcepcional o en la primera

visita de la gestante.

Actitud ante contacto sospechoso (tabla 1)

Determinar anticuerpos en ese momento (tras infección antigua pueden persistir

niveles bajos de IgM; por tanto, sólo indicarían primoinfección niveles de IgM

elevados) y a los 15-20 días:

— Si los anticuerpos son negativos en ambas determinaciones: evitar nuevos

contactos y vacunación posparto.

174 Protocolos de Obstetricia y Ginecología para AP – Obstetricia

— Si son positivos:

— – IgM negativa o título de IgG se mantiene : Mujer protegida.

— – IgM positiva y/o título IgG se multiplica por 4 ó más veces entre ambas

determinaciones: INFECCIÓN. Se debe derivar al especialista.

Para mayor seguridad se estudia la avidez de la IgG:

— Baja avidez (< 60%) indica infección reciente.

— Alta avidez indica inmunidad.

Patología infecciosa durante el embarazo 175


SÍFILIS

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SÍFILIS
Es una enfermedad infecciosa, causada por elTreponema pallidum; se adquiere por contacto sexual y puede transmitirse de una mujer embarazada a su feto. Etiología. El Treponema pallidum es un organismo espiriliforme, que se caracteriza por ser delgado, móvil y tener 14 vueltas de espiral; mide de 6 a 16 µm de longitud. Este germen es muy sensible al calor, a la desecación, a los antisépticos y a numerosos antibióticos. Epidemiología. La sífilis es una enfermedad con un incremento mundial en los últimos años, lo cual está asociado a factores tales como: edad temprana de las primeras relaciones sexuales, promiscuidad, uso de tabletas anticonceptivas, aumento de la prevalencia en homosexuales hombres, antibióticos de amplio espectro por causas banales que frustran la lesión primaria, migraciones, disminución de los recursos para programas de control, entre otros. Por lo tanto, la precocidad del diagnóstico y la rapidez en el tratamiento adecuado de los enfermos y sus contactos, son aspectos fundamentales en la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual. Evolución general de la enfermedad. El Treponema penetra a través de la mucosa intacta o piel erosionada y se disemina por la corriente sanguínea. El período de incubación dura de 10 a 90 días (por término medio, 21 días); posteriormente aparece la primera manifestación clínica de sífilis, en el lugar por donde penetra el Treponema que es el chancro sifilítico, acompañado de la adenopatía satélite que dura de 1 a 5 semanas y desaparece espontáneamente. Es seguido de un período de latencia, en el cual no hay manifestaciones clínicas de la enfermedad, con una duración de 2 a 6 semanas. Esta latencia es interrumpida por un período conocido como sífilis secundaria, caracterizado por una erupción
Enfermedad
Agente
Sífilis Chancro blando Bacteria Linfogranuloma venéreo Granuloma inguinal Herpes simple Virus Gonorrea Uretritis no gonocócica Tricomoniasis Candidiasis Vaginosis bacteriana Bacteria Bacteria-Virus HS Protozoo Hongo Bacteria
Uretritis/cervicitis y/o vaginitis
Prurito Manifestaciones cutáneas Lesiones cutáneo-mucosas
Pediculosis pubis Escabiosis Verrugas genitales Molusco contagioso
Ectoparásitos
Virus
Manifestaciones cu- Hepatitis B táneas y generales SIDA
Virus
224
Dermatología
mucocutánea y síntomas generales; estos van a estar presentes de 2 a 6 semanas y cuando desaparecen no hay signos ni síntomas clínicos de la enfermedad; latencia temprana, período de hasta un año de duración. Después de la latencia temprana se inicia la fase tardía que puede durar años o de por vida; el 33 % puede curar de manera espontánea, otro 33 % permanece latente y el resto presenta sífilis tardía, que puede ser benigna, cardiovascular y neurológica. En los pacientes infectados con el VIH o enfermos de SIDA es posible observar manifestaciones de sífilis tardía después de la secundaria, acortándose la duración general de la enfermedad. Historia natural de la enfermedad en el paciente no tratado: 1. Incubación: 10 a 90 días. 2. Estado primario (chancro sifilítico): 1 a 5 semanas: a) Chancro ulcerado parecido a un botón. b) Linfadenopatía localizada. 3. Período de latencia: 2 a 6 semanas: a) No signos ni síntomas. 4. Sífilis secundaria: 2 a 6 semanas: a) Malestar. b) Adenopatía generalizada. c) Caída del pelo en parches. d) Erupciones cutáneas y mucosas. 5. Período de latencia (dura años): a) No signos ni síntomas. 6. Sífilis tardía: a) Sífilis tardía benigna. b) Sífilis cardiovascular. c) Neurosífilis.

Es una enfermedad infecciosa, causada por elTreponema pallidum; se adquiere por contacto sexual y puede transmitirse de una mujer embarazada a su feto. Etiología. El Treponema pallidum es un organismo espiriliforme, que se caracteriza por ser delgado, móvil y tener 14 vueltas de espiral; mide de 6 a 16 µm de longitud. Este germen es muy sensible al calor, a la desecación, a los antisépticos y a numerosos antibióticos. Epidemiología. La sífilis es una enfermedad con un incremento mundial en los últimos años, lo cual está asociado a factores tales como: edad temprana de las primeras relaciones sexuales, promiscuidad, uso de tabletas anticonceptivas, aumento de la prevalencia en homosexuales hombres, antibióticos de amplio espectro por causas banales que frustran la lesión primaria, migraciones, disminución de los recursos para programas de control, entre otros. Por lo tanto, la precocidad del diagnóstico y la rapidez en el tratamiento adecuado de los enfermos y sus contactos, son aspectos fundamentales en la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual. Evolución general de la enfermedad. El Treponema penetra a través de la mucosa intacta o piel erosionada y se disemina por la corriente sanguínea. El período de incubación dura de 10 a 90 días (por término medio, 21 días); posteriormente aparece la primera manifestación clínica de sífilis, en el lugar por donde penetra el Treponema que es el chancro sifilítico, acompañado de la adenopatía satélite que dura de 1 a 5 semanas y desaparece espontáneamente. Es seguido de un período de latencia, en el cual no hay manifestaciones clínicas de la enfermedad, con una duración de 2 a 6 semanas. Esta latencia es interrumpida por un período conocido como sífilis secundaria, caracterizado por una erupción mucocutánea y síntomas generales; estos van a estar presentes de 2 a 6 semanas y cuando desaparecen no hay signos ni síntomas clínicos de la enfermedad; latencia temprana, período de hasta un año de duración. Después de la latencia temprana se inicia la fase tardía que puede durar años o de por vida; el 33 % puede curar de manera espontánea, otro 33 % permanece latente y el resto presenta sífilis tardía, que puede ser benigna, cardiovascular y neurológica. En los pacientes infectados con el VIH o enfermos de SIDA es posible observar manifestaciones de sífilis tardía después de la secundaria, acortándose la duración general de la enfermedad. Historia natural de la enfermedad en el paciente no tratado: 1. Incubación: 10 a 90 días. 2. Estado primario (chancro sifilítico): 1 a 5 semanas: a) Chancro ulcerado parecido a un botón. b) Linfadenopatía localizada. 3. Período de latencia: 2 a 6 semanas: a) No signos ni síntomas. 4. Sífilis secundaria: 2 a 6 semanas: a) Malestar. b) Adenopatía generalizada. c) Caída del pelo en parches. d) Erupciones cutáneas y mucosas. 5. Período de latencia (dura años): a) No signos ni síntomas. 6. Sífilis tardía: a) Sífilis tardía benigna. b) Sífilis cardiovascular. c) Neurosífilis.


Urología femenina

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En general, el sexo femenino tiene menos patología tumoral maligna urológica. La mayor parte de la llamada urología femenina se refiere a enfermedades que no amenazan la vida, sino más bien localidad de vida. Como veremos en el curso del desarrollo de algunos temas, la mujer está gravemente limitada en su actividad social, física y sexual, por la pérdida de orina involuntaria en los cuadros de incontinencia urinaria. Esto daña a la mujer en lo personal. Además, hay que tener en cuenta la magnitud del problema. Solamente la incontinencia urinaria afecta a un 20 a 30% de la población femenina adulta y los datos de otros países revelan que el 50% de los pacientes ancianos internados padece de ella.

Como se dijo en párrafos anteriores, gran parte de los problemas de la mujer, con relación a la urología, se deben a características anatómicas y funcionales del aparato urinario bajo y especialmente en lo que dice relación a la micción. Revisaremos en este capítulo nociones generales de anatomía de la vejiga y uretra, su relación con los órganos vecinos. Veremos también las alteraciones del funcionamiento de la vejiga.

 

  

 

 

Consideraciones Anatomo-fisiológicas

 

 

La vejiga es un órgano hueco, ubicado en forma extraperitoneal, en la excavación pelviana, formado por varias capas de tejido muscular liso orientado en diferentes direcciones, dos capas longitudinales, interna y externa, y una media en forma circular. La orientación de estas capas musculares va cambiando en la medida que se acercan a la parte interna o proximal de la uretra, conducto de salida de la orina, convergiendo para formar el cuello vesical, al que les corresponde la función de esfínter interno.

La vejiga femenina tiene íntimas relaciones con el aparato femenino y por ello la mujer tiene patología urológica propia: parte del soporte del órgano en situación normal depende de la integridad del útero y de sus anexos. Esto en lo anatómico, en el aspecto funcional, las hormonas femeninas son fundamentales en el trofismo de las vías urinarias bajas y por esto existe un incremento de la patología urológica femenina con el correr de los años.

El complejo esfinteriano está compuesto de un llamado esfínter interno, originado en la mencionada convergencia de fibras musculares lisas, involuntario, y un esfínter externo compuesto por fibras musculares estriadas lentas y voluntarias, ubicado entre las capas del diafragma urogenital. Este esfínter externo mantiene un tono constante, responsable de la continencia en reposo, el que es potenciado en el curso de los esfuerzos por la contracción de los músculos estriados del piso pelviano. Por ello la alteración de la relación vejiga-piso pelviano es de especial importancia en la comprensión y tratamiento de la Incontinencia Urinaria de Esfuerzos.

Finalmente es importante considerar la unión urétero-vesical, que por la disposición anatómica actúa como esfínter funcional, impidiendo el reflujo de orina hacia el riñón. Este tema frecuente en las mujeres, en la niñez será tratado en otro capítulo.

Desde el punto de vista funcional el acto de la micción es particularmente especial; la vejiga, órgano de musculatura lisa e involuntaria, está bajo el control cerebral voluntario. La alteración de esta condición origina una patología frecuente, cual es la Vejiga Inestable con incontinencia urinaria por urgencia o en grados menores, polaquiuria. Esta situación aparece en algunos niños por falta de maduración del sistema nervioso y en algunos ancianos por deterioro de él. Esto nos lleva a considerar y a tratar de construir un modelo comprensible de la relación sistema nervioso-vejiga.

La vejiga puede diferenciarse esquemáticamente en un músculo liso, el detrusor, y un complejo esfinteriano. En la primera predominan los receptores colinérgicos excitatorios y en el segundo los alfa adrenérgicos. Además del sistema autonómico, las vías urinarias bajas reciben inervación somática aferente y eferente. El parasimpático se origina en los segmentos sacros (S2-S4) y el plexo pélvico, emergen las fibras postganglionares colinérgicas a la vejiga y esfínteres. Los nervios simpáticos nacen de D10 a S2, dirigiéndose las postganglionares nor- adrenérgicas, del plexo pélvico o hipogástrico, fundamentalmente al complejo esfinteriano. La inervación somática va al esfínter externo vía nervio pudendo y se origina en segmento S2 y S3.

Las vías aferentes de la vejiga y de la uretra son somáticas y viscerales y llevan la información a los centros nerviosos responsables del control de la micción.

Estos centros tienen una diferente jerarquía en el manejo del reflejo miccional; así el centro medular sacro que recibe la información desde los receptores de la pared muscular y mucosa de la vejiga podría y de hecho sucede, si está aislado del SNC por alguna lesión, desencadenar el reflejo primitivamente; sin embargo, la información asciende hacia el centro miccional de la protuberancia, el que fundamentalmente coordina la micción: contracción del detrusor y relajación simultánea del complejo esfinteriano. Se entiende de esta forma que una lesión medular que corte la comunicación de ambos centros (sección medular completa) produzca una micción descoordinada, con contracción del detrusor y esfínter parcial o totalmente cerrado. Esto genera micción entrecortada, reflujo, residuo postmiccional importante, infecciones urinarias, reflujo vesicoureteral, daño renal y eventualmente la muerte del individuo. Si el reflejo de la micción terminara aquí, el resultado sería el de una micción sin control voluntario, frecuente, urgente y las más de las veces súbita. El ascenso a niveles corticales de la información desde la protuberancia permite modular el reflejo, haciendo que voluntariamente el individuo lo inicie o lo posponga. Ejemplo de una lesión de este mecanismo es el deterioro psicoorgánico.

Habiendo descrito los componentes involucrados en la micción, estamos en condiciones de describir la secuencia de eventos involucrados durante el período de almacenamiento de la orina en la vejiga y momento de la micción propiamente tal.

Durante el almacenamiento, la orina es propulsada a la vejiga a razón de alrededor de 1 cc por minuto, llenando lenta y progresivamente la vejiga. Alrededor de los 200 cc, los receptores de distensión en la vejiga informan al centro medular sacro del primer deseo miccional, el que envía esta información a la protuberancia, donde se coordina el reflejo, aumentándose el tono del esfínter interno y suprimiendo la actividad parasimpática. Esta parte del reflejo es función del sistema autónomo; sin embargo, las áreas corticales facilitan o inhiben el reflejo voluntariamente. Habiéndose alcanzado un nivel de orina en la vejiga, que varía según la edad y los hábitos adquiridos durante la vida, entre 350 y 600 cc, se produce igual fenómeno que el descrito a los 200 cc. En esta oportunidad la respuesta cortical voluntaria es la de iniciar la micción, produciéndose una descarga de noradrenalina en el esfínter interno, con una relajación voluntaria del esfínter externo y como resultante global, la emisión de un volumen de orina durante un tiempo determinado y con una eficiencia que permite vaciar en su casi totalidad la vejiga.

 

  

 

 

Urodinamia

 

 

Muchos de estos fenómenos son mensurables, simulando condiciones fisiólogicas, en la llamada urodinamia. La cistomanometría mide las fases de llenado y contracción del detrusor; el flujo mide el volumen orinado en el tiempo; la electromiografía y el perfil uretral miden características del esfínter en actividad y reposo y finalmente es posible darle valor numérico al residuo postmiccional. De esta forma es posible objetivar el reflejo de la micción y así comparar lo anormal, con lo descrito anteriormente. A continuación haremos una breve descripción de algunos exámenes urodinámicos de uso frecuente, para dar a conocer lo que se puede obtener de ellos y cuándo deban solicitarse.

 

Figura 1: Catéter para urodinamia
La medición urodinámica más sencilla no es urodinámica, sino parte del examen físico o de la anamnesis. Por obvia y sencilla tiende a omitirse. Me refiero a la llamada cartilla miccional o registro de las micciones y de sus volúmenes en 24 o 48 horas. Nadie que estudia una enfermedad infecciosa omite pedirles a los pacientes un registro de sus temperaturas o a los cuántos metros claudica un portador de patología arterial de extremidades inferiores. La medicina actual tiende a objetivar los síntomas y signos. Todos nuestros alumnos son capaces de ponerle números al dolor; sin embargo, rara vez son capaces de diferenciar una poliuria de una polaquiuria. Este simple registro permite diferenciar los síntomas antes mencionados, aclarar si existen factores de los llamados tensionales o por stress (sólo polaquiuria diurna), conocer si la ingesta de líquidos es sub, supra o normal, en fin, si la reducción de capacidad vesical es estable (anatómica) o variable (funcional). Debe ser hecha cada vez que la anamnesis sea insuficiente en proporcionar datos seguros sobre los volúmenes y la frecuencia miccionales.
 

Cistomanometría

  En este examen averiguamos sobre la fase de llenado de la vejiga fundamentalmente. El examen termina con el deseo inminente de orinar, con o sin la contracción del detrusor evidenciable. Nos da a conocer la capacidad de la vejiga, la aparición del primer deseo miccional (alrededor de los 200 cc.) y nos informa la elasticidad vesical, característica propia de la vejiga que determina que con ascensos del volumen no se modifique la presión dentro de ella. Se realiza infundiendo líquido a la vejiga a través de una vía de una sonda Foley y midiendo las presiones por la otra vía. La infusión es a vólumenes de 50 a 100 cc/ por minuto y por lo tanto es un examen no estrictamente fisiológico.
   
 

Estudios gráficos del esfínter

  Son probablemente los más deficitarios en información, en circunstancias que del esfínter derivan los más serios y frecuentes problemas. Son deficitarios porque el perfil muestra al esfínter en reposo o como estructura anatómica y porque la electromiografía (funcional) es engorrosa de realizar, ya que debe registrarse la actividad del esfínter externo de difícil punción y no la del piso perineal, con electrodos de superficie, como habitualmente se hace. La ubicación anatómica del esfínter con el perfil uretral es útil cuando se sospecha daño de él (incontinencia post-RTU de próstata o postcirugía radical de ella) o cuando se quiere comparar presiones del esfínter versus vejiga con los esfuerzos, en el curso del estudio de una Incontinencia de Esfuerzos.

Figura 2: Tipos de alteraciones de vejiga y esfínter uretral
   
 

Estudios de flujo urinario

  Corresponden a estudios dinámicos de la resultante de todo el reflejo de micción y en especial del período de vaciamiento. Existen diferentes modalidades que dan mayor información en la medida que son más invasivos. Lo menos invasivo es la determinación del flujo (volumen en cc / tiempo en segundos) sin determinar presiones durante la micción y sin conocer el volumen inicial. Por el contrario, conocer el volumen inicial infundido permite conocer la efectividad del vaciamiento vesical y el residuo. Midiendo presiones durante la micción, sabemos si un flujo anormal se debe a una obstrucción (alta presión) o a un daño muscular vesical (baja presión). Este examen objetiva el síntoma “disminución de potencia del chorro” y por ello es útil en todos los trastornos obstructivos y neurogénicos. Es probablemente, además, el más fisiológico de las mediciones urodinámicas, si se consigue en condiciones fisiológicas.La urología femenina ha terminado por constituirse en una subespecialidad dentro de la urología. Ello por la gran frecuencia y complejidad de los problemas que afectan a la mujer.

 

Figura 3: Registro de flujo normal
Las mayores expectativas de vida han hecho necesario realizar estudios más profundos en el comportamiento de la vejiga femenina. En ello, la urodinamia ha hecho aportes esenciales para una mayor comprensión de la fisiopatología de estas afecciones.

 

Figura 4: Curva de cistomanometría normal, presión vesical es estable hasta volumen alto.
Ha quedado atrás la época en que todas estas enfermedades que alteran la calidad de vida eran consideradas problemas de tipo neurótico y derivadas a psiquiatras. Por una falta de conocimiento y de investigación miles de mujeres vieron limitada su calidad de vida a extremos insoportables.

El escape urinario, la urgencia, el dolor hipogástrico, etc., hoy día son a lo menos aliviados por la acción del urólogo. Esperamos que el esfuerzo de la Asociación de Mujeres para el Estudio de la Cistitis Intersticial de USA dé frutos en sus esfuerzos al recolectar fondos y destinarlos a la investigación de esta enfermedad. Cada día se conoce más de ella, pero aún no es posible conocer su etiología y, por lo tanto, los tratamientos seguirán siendo insuficientes.

 

   
 

Medición del residuo postmicción

  Parece obvia su utilidad por presentar la efectividad final del reflejo miccional. Se mide desde hace muchos años, con técnicas que han ido variando con el desarrollo de la tecnología. En décadas anteriores se usó el sondeo vesical, el que ha sido paulatinamente reemplazado por los métodos por imagen (ecografía). Su valor debe ser inferior a 50 cc.Para terminar, debemos decir que estos exámenes son, como cualquier otro, complementarios. Por ello, deben ser solicitados en casos de dudas de una anamnesis hecha por un profesional, eso sí calificado, y deben ser interpretados a la luz del resto de los antecedentes clínicos.

 

 

  

 

 

Enfermedades Urológicas Frecuentes de las Mujeres

 

  

 

 

Incontinencia urinaria

 

 

Se entiende que bajo este título caen en un variado grupo de enfermedades, que tienen en común la pérdida o escape de orina en forma involuntaria. En algunas la incontinencia es lo fundamental y en otras un síntoma accesorio.

Frecuente y erróneamente, se asocia la pérdida de orina involuntaria a la Incontinencia Urinaria de Esfuerzos, probablemente por su alta frecuencia (80%) como causante. Este error impide la corrección de causales sencillas, como veremos en el desarrollo de este tema y colabora a un cierto porcentaje de fallas en los tratamientos quirúrgicos de la Incontinencia Urinaria de Esfuerzos (IOE).

A continuación daremos un listado de cuadros que originan Incontinencia Urinaria femenina y analizaremos cada uno de ellos, siguiendo un orden de menor a mayor frecuencia de presentación:

  1. Confusión sintomática femenina: como se verá de la descripción de este cuadro, realmente no corresponde a una incontinencia urinaria. Se da en estratos socio-económico culturales bajos y debido en gran medida al desconocimiento, de mujeres de este sector, de la disposición anatómica de los genitales externos y de las vías de eliminación de la orina. Se confunden líquidos perdidos que producen humedad en la región de los genitales externos. El examen físico cuidadoso puede demostrar una abundante leucorrea mal interpretada como pérdida de orina y viceversa. Su tratamiento depende, entonces, de la causa que produce la humedad.2. Malformaciones génito-urinarias: tradicionalmente se ha incluido en este grupo a la desembocadura anómala del uréter, que como llega a la vejiga distal al esfínter, se evidencia con un goteo permanente de orina en niñas, desde una muy temprana edad. Existen, también, malformaciones más complejas y de menor frecuencia, como el seno urogenital común, entidad en la que la vagina y la uretra son comunes. El diagnóstico debe ser sospechado por la pérdida permanente de orina, en el primer caso, confirmándose con la endoscopia uretro-vesical. El conducto común vagino-uretral es raro y puede presentarse con continencia urinaria. Se lo diagnostica con un examen ginecológico cuidadoso y se asocia a otras malformaciones genitales. El tratamiento de ambos cuadros es quirúrgico con reimplante ureteral en el uréter de desembocadura anómala y con complejas reconstrucciones genitourinarias en el seno urogenital común.

3. Cuadros con reducción de la capacidad vesical: la pérdida de orina en estas situaciones depende de un escasa capacidad vesical. El síntoma fundamental es la polaquiuria, pero con alguna frecuencia, hay escape urinario. Hay reducciones anatómicas, como la cistitis retráctil post-TBC o la cistopatía secundaria a radioterapia y otros en los que el componente funcional suele ser importante como la cistitis intersticial sin reducción anatómica. La anamnesis y el uso de la cartilla miccional son muy importantes en evidenciar esta reducción de capacidad vesical, los que asociados a los antecedentes de TBC o radioterapia permiten indicar una cistoscopía. Este examen asociado o no a una biopsia vesical corroboran la sospecha clínica. Si bien la TBC urogenital es menos frecuente que en décadas anteriores, la radioterapia es más frecuente y cuando daña la vejiga muestra a la endoscopia un aspecto típico de áreas vesicales pálidas y otras muy vascularizadas y hemorrágicas. Esto debido a la vasculitis que se produce. La cistitis intersticial es una enfermedad vesical de origen desconocido, que afecta preferentemente a mujeres (90%), y cuyos síntomas y signos se asemejan a los de una infección urinaria, pero que a diferencia de ella tiene orina estéril y dolor suprapúbico importante. Su examen endoscópico bajo anestesia, ya que no toleran la distensión vesical sin ella, da imágenes características: petequias, sangramiento y llegando a la ruptura de la mucosa, las que junto al estudio histológico permiten realizar el diagnóstico. El tratamiento de estas patologías es variable según su origen: plastia vesical quirúrgica para las cistitis retráctiles TBC y tratamiento sintomático, en caso de daño por radioterapia o cistitis intersticial.

4. Incontinencias por Iatrogenia: se deben a un acto médico que lesiona el aparato esfinteriano u origina una comunicación entre la vía urinaria y territorio ginecológico. Los primeros son infrecuentes en la mujer e importantes en el hombre. Las fístulas vésico-vaginales o vesico- uterinas son comunicaciones epitelizadas entre la vagina o útero y la vejiga. Como tales, no cierran espontáneamente, sino que requieren de tratamiento quirúrgico. El cierre espontáneo se puede alcanzar si la comunicación no está epitelizada, o sea, corresponde a una filtración urinaria. Si la lesión es distal al esfínter (fístulas uretro vaginales), no hay pérdida de orina. El escape de orina en las fístulas es permanente y claramente asociado al antecedente de un acto quirúrgico. El diagnóstico lo confirma la endoscopia, aun cuando ciertas pruebas, como la del azul de metileno, son altamente sugerentes. En éstas se coloca en la vagina una gasa que se tiñe. El cierre quirúrgico de fístulas vesicovaginales puede ser hecho por vía vaginal o abdominal, cuando el trayecto fistuloso está constituido.

Aunque por obvio no se mencione, lo fundamental en estos casos es el tratamiento preventivo o el reconocimiento de la lesión quirúrgica, en el curso de la operación para permitir su corrección inmediata. Establecida la lesión, la paciente debe esperar, mojándose permanentemente, que el trayecto fistuloso se constituya, para su reparación definitiva y exitosa.

5. Lesiones neurológicas: la participación del sistema nervioso central y periférico, en la micción, fue explicada anteriormente. Su indemnidad es indispensable para la continencia urinaria. Típicamente, estas pacientes tienen además de la incontinencia un déficit neurológico reconocible, pudiendo éste ser motor, sensitivo u originado en daño del encéfalo. A este último grupo pertenecen las incontinencias del paciente con enfermedad de Parkinson y de los ancianos con deterioro psicoorgánico. En ello, no hay inhibición central a la micción, dando como resultado incontinencia urinaria, con una frecuencia, como se mencionó antes, de hasta el 50% de los que están internados. El diagnóstico se hace considerando el déficit neurológico y con la ayuda de la urodinamia, que hace evidente la falla en la micción: la cistomanometría muestra contracción de la vejiga, de alta intensidad, precedida por un escaso tiempo de una sensación inminente de micción El flujo es normal pero de escaso volumen. Su tratamiento es variable, dependiendo de la causa neurológica subyacente. En los casos de daño encefálico, suelen ser útiles los anticolinérgicos; sin embargo, medidas simples como el conocimiento y la accesibilidad a un baño mejoran en gran medida este problema grave de los ancianos. Con relación a este grupo etario de pacientes, debe recordarse que en ellos, tal como se reduce la capacidad cardiovascular, respiratoria y otras, se reduce también la capacidad vesical, de tal modo que un aumento de la frecuencia miccional es normal. Los otros cuadros, originados por lesiones neurológicas, tienen tratamientos variados que escapan al objetivo del presente capítulo.

6. Incontinencias por rebalse: son llamadas también falsas incontinencias, debido a que en ellas la falla es una obstrucción o daño muscular vesical, que da como resultado una sobredistensión vesical y pérdida de orina por rebalse vesical. En menor grado, pero con un mecanismo similar, es posible encontrar incontinencias por malos hábitos miccionales. En estas pacientes existe una mala costumbre, por razones de diferente índole, que conduce a través del contener la micción, a una vejiga habituada a mantener grandes volúmenes en su interior. La anamnesis y la cartilla miccional lo corroboran. Simplemente hay que corregir el mal hábito. Las patologías que más frecuentemente producen obstrucción en la mujer son las estenosis uretrales, cuyo origen está en los traumatismos del parto o gineco-urológicos y en déficit de estimulación estrogénico, en la postmenopausia. Los estrógenos son responsables del trofismo de los genitales y de la uretra. La uretritis senil es el más claro ejemplo de estenosis uretral por falta de hormonas femeninas. Las estenosis uretrales se diagnostican con la exploración de la uretra, habiendo sido sospechadas por un mal flujo urinario. La presencia de un globo vesical es de gran ayuda y aclara el origen, por rebalse, de la incontinencia. El tratamiento de la obstrucción urinaria baja femenina se basa en la dilatación de la uretra y el uso de estrógenos locales, en caso de deficiencia de ellos.

La falla miogénica del detrusor vesical es un cuadro de origen incierto y que puede corresponder a una falla neurológica no evidenciable o a un daño muscular propiamente tal. De cualquier forma, el resultado es una vejiga que se contrae y vacía mal, en ausencia de obstrucción. Por ello, también, existe un mal flujo, pero no hay disminución del lumen uretral. El diagnóstico debe considerar estos últimos factores. Su tratamiento, al igual que el de la Vejiga Hiporrefléxica Neurogénica, es el autocateterismo limpio. Esta técnica, descrita por Lapides en la década del 70, se basa en el principio de que las infecciones urinarias se evitan con un vaciamiento periódico y completo de la vejiga. Su realización sólo requiere de elementos limpios, no estériles y de una adecuada capacidad visual y mínima manual. En la mujer debe ser hecho con la ayuda de un espejo. En ciertos casos este cuadro se produce temporalmente y es precisamente en esta situación cuando el autocateterismo tiene su máxima utilidad, al permitirnos darnos cuenta de la recuperación de la micción. Con el uso de la sonda permanente no es posible. La indicación de cerrar o clampear una sonda para estimular la recuperación de la micción es peligrosa, ya que la eventual contracción del detrusor, sin poder eliminar la orina, sólo conduce al reflujo urinario al riñón, con orina generalmente infectada, por el uso de una sonda permanente.

7. Vejiga inestable: esta entidad clínica, segunda en frecuencia como causante de pérdida de orina involuntaria, es en realidad un síndrome, que como tal responde a un cierto número de causas. La define y caracteriza su mecanismo de producción: una contracción brusca del detrusor, en el curso del llene vesical o, menos frecuentemente, una relajación en las mismas circunstancias, del esfínter, en ausencia de afección neurológica alguna. Estas contracciones súbitas se llaman contracciones no inhibidas y se caracterizan por superar los 15 centímetros de agua en el gráfico de una cistomanometría. Visto el fenómeno de esta forma, aparece como una entidad clara y definida; sin embargo, desde el punto de vista clínico, no lo es tanto y con bastante frecuencia se confunde con la Incontinencia Urinaria de Esfuerzo. La manifestación de la contracción brusca del detrusor es el escape urinario, precedida por escaso margen de tiempo, por la sensación inminente de orinar. Para complicar más el diagnóstico, estas contracciones no inhibidas pueden ser gatilladas por un esfuerzo o maniobra de Valsalva como la risa. La pérdida de orina es habitualmente de magnitud importante, ya que lo que sucede realmente es que se desencadenó una micción, la que sólo puede ser contrarrestada por la acción voluntaria del esfínter.

Las causas de este síndrome han sido separadas en sensitivas, si se originan en alteraciones anatómicas de la vejiga, o motoras, si no existe causal evidente. Estas últimas probablemente corresponden a una alteración neurológica funcional desconocida. Esto último es comprensible, si se recuerda que la tensión nerviosa o stress es capaz de ocasionar polaquiuria en un individuo normal. Las causas sensitivas son variadas y van desde alteraciones vesicales comunes, como infección urinaria, lesiones graves de la vejiga como el cáncer vesical y enfermedades de la esfera ginecológica, como las inflamaciones infecciosas o químicas de los genitales externos. Para dar una justa medida hay que aclarar que la frecuencia con que un cáncer vesical se manifiesta como vejiga inestable es claramente inferior en relación a una infección urinaria, donde la polaquiuria y la urgencia miccional son habituales.

Lo distintivo, en clínica, es entonces la urgencia miccional, la polaquiuria, cuando existe un cierto control, o la pérdida de orina cuando no existe éste. Es básico descartar las causas sensitivas eliminando como causales la infección, la litiasis, las vulvovaginitis y el cáncer vesical con la clínica y eventualmente con exámenes de laboratorio, imágenes y endoscopia. La confirmación diagnóstica se hace con pruebas urodinámicas, como la cistomanometría, que muestra las clásicas contracciones no inhibidas. La comprobación de la relajación anormal del esfínter es más complicada y depende de estudios electromiográficos, que como se dijo al comienzo de este capítulo deben ser realizados con mucha precisión, analizando el comportamiento del complejo esfinteriano y no del piso pelviano muscular. Finalmente, debemos precisar, que como cualquier examen complementario, la urodinamia no invalida, en caso de resultados discordantes con la clínica, a ésta. Esto significa que un diagnóstico clínico de vejiga inestable no se invalida por una cistomanometría con estabilidad vesical. Baste con recordar que los exámenes urodinámicos se realizan en condiciones que sólo remedan lo fisiológico.

En síntesis, la vejiga inestable es un síndrome que clínicamente se manifiesta por urgencia miccional, polaquiuria, pérdida involuntaria de orina, muchas veces con el antecedente de enuresis en la edad temprana y con una urodinamia característica. Su tratamiento, habiéndose excluido clínicamente o con exámenes complementarios las causas sensitivas, es el uso de anticolinérgicos en forma permanente o transitoria, según la respuesta que se obtenga. El porqué algunas vejigas inestables persisten estables, después de suspendidos los anticolinérgicos, no está claro, pero probablemente tiene que ver con la desaparición de la tensión emocional, al lograr una buena continencia y con ello una mejor reinserción social.

Como veremos al tratar el siguiente cuadro, la Incontinencia de Esfuerzo, las diferencias son claras en la descripción teórica. En la práctica hay bastante sobreposición de síntomas y signos o coexistencia de inestabilidad vesical e Incontinencia de Esfuerzo.

8. Incontinencia Urinaria de Esfuerzo: es la causante de la mayor parte de las incontinencias urinarias femeninas. Es una patología casi exclusivamente femenina y sólo se produce en el hombre como complicación ocasional de ciertas cirugías, como la prostatectomía radical. Se debe a la pérdida del soporte de la musculatura y del aparato ligamentoso pelviano, que ocasiona una hipermovilidad vesico-uretral. El mecanismo de la micción, en sus diferentes aspectos funcionales y anatómicos de la vejiga y del aparato esfinteriano, está indemne. Es por ello que la reconstrucción con cirugía o el fortalecimiento del piso pelviano con kinesiterapia restablece la continencia. Su frecuencia en la mujer adulta es alta, estimándose por algunos en 30%. Es más, la definición de la IOE dice de ésta “que es la pérdida de orina en forma involuntaria y en ausencia de contracción del detrusor, socialmente embarazosa”. Este último párrafo tiene la connotación de excluir aquellos accidentes de pérdida de orina, extremadamente frecuentes en mujeres, pero que por lo ocasional no las comprometen en su relación social.

En condiciones normales, las maniobras de Valsalva no generan una pérdida de orina, debido a que el aumento de presión intravesical, por transmisión de la presión intraabdominal a la vejiga, se opone una elevación de la presión intraesfinteriana, que supera a la intravesical. La contracción del diafragma y la elevación de presión intravesical es precedida en el tiempo por una contracción de la musculatura del piso pelviano, la que potencia el efecto del esfínter que se encuentra dentro de esta musculatura. Si se altera la posición de la vejiga y de su aparato esfinteriano, con relación a la musculatura del piso pelviano (zona del esfínter fuera de la musculatura pelviana), no hay potenciación del efecto esfinteriano de continencia y por lo tanto la presión dentro de la vejiga es superior a la del esfínter y consecuentemente hay pérdida de orina. Hay que hacer notar que esto ocurre con un esfínter anatómica y fisiológicamente normal. Sólo en las llamadas IOE tipo III, las menos frecuentes, hay daño del esfínter.

Las relaciones de posición de la vejiga con la pelvis ósea se han usado para el diagnóstico de una IOE; sin embargo, existen IOE, sin alteración radiológica del ángulo entre uretra y vejiga y alteraciones de éste, sin IOE. Como el esfínter es normal, sólo está mal ubicado, el perfil uretral es normal o con descensos menores de sus presiones y la longitud de la zona esfinteriana se mantiene. Al comparar las presiones que se generan en el esfínter y en la vejiga con los esfuerzos de la tos (presión de cierre máxima), se demuestra que este valor es bajo o a veces nulo. En condiciones normales y en decúbito dorsal, la diferencial de presiones es favorable al esfínter, en más de 50 cm de H2O. Los estudios urodinámicos que emplean el perfil uretral en el diagnóstico de la IOE están en desuso por algunos grupos, argumentando la dificultad de reproducirlos y porque informarían de algunos artefactos. Sin embargo, entre nosotros con más de 4.000 estudios hechos, no hemos detectado un número de falsos negativos y falsos positivos que invaliden de la comparación de las presiones del esfínter y de la vejiga con los esfuerzos. No tenemos casos con diferencial de presiones normal con IOE ni IOE con diferencial normal. Otra medición urodinámica usada en el diagnóstico de la IOE es el llamado Punto de Presión Abdominal de Escape ( Abdominal Leak Point Pressure en literatura anglosajona) y se define como la presión abdominal a vejiga llena, a la que se produce el escape de orina. En la IOE genuina está por sobre los 85 cm H2O, a diferencia de las incontinencias tipo III o por daño esfinteriano, donde se ubica por debajo de los 30 cm H2O.

Llamará la atención que entreguemos tanta información sobre los aspectos urodinámicos de este cuadro; sin embargo, lo hace necesario la dificultad que a veces ofrece el diagnóstico clínico. Este se fundamenta en el escape de orina (volúmenes pequeños) con relación a esfuerzos. Si el cuadro es puro y claro, sólo con el riesgo de perder una IOE tipo III, se podría emplear sólo la clínica. En un número importante la IOE se asocia la inestabilidad vesical (20 a #0%), debido a vulvo-vaginitis química (dermatitis amoniacal de los genitales) o por la tensión emocional que significa la pérdida de orina. Con frecuencia existe polaquiuria, por las razones anteriores y porque la mujer portadora de IOE orina con mayor frecuencia para evitar la vergüenza de humedecerse. Por otra parte, la mayoría de las pacientes, en nuestra experiencia, son capaces de distinguir entre la pérdida de orina por esfuerzos de la por urgencia sólo después que le hemos explicado en detalle sus diferencias. La anamnesis espontánea no discrimina entre ambos síntomas. Por ello y porque existe una tendencia actualmente en la medicina a graficar u objetivar de alguna manera los síntomas, se usa la urodinamia, para confirmar el diagnóstico de IOE. Sin embargo, son útiles, también, la prueba de Marshall Marchetti, que consiste en hacer toser a la paciente observando el escape urinario y su corrección al elevar la unión uretro-vesical y la prueba de Boney, que demuestra la hipermovilidad de la uretra.

El tratamiento de esta patología considera la kinesiterapia para fortalecer el piso pelviano con éxito en IOE leves y medianas. En nuestra experiencia, los ejercicios deben mantenerse en el tiempo, de lo contrario la pérdida de orina reaparecerá. La cirugía tiene resultados positivos con diferentes técnicas que tienden a colocar el aparato vesico-uretral en posición correcta.

Como podrá observarse, la inestabilidad vesical y la IOE pueden ser confundidas, teniendo tratamientos diferentes. Por ello damos a continuación un cuadro resumen que pretende aclarar el diagnóstico diferencial.

 

Diagnóstico Diferencial

 
IOE
Vejiga inestable
Antecedentes
multiparidad
enuresis
Polaquiuria
no siempre
casi siempre
Urgencia
secundarios
primario
Escape
“chorritos”
volumen importante
Ex. Físico
alteración ginecológica
normal o poco alterado
Prueba Marshall M.
(+)
(-)
Prueba de Boney
(+)
(-)
Cistomanometría
Sin contracc. No inhib.
Contracciones no inhibidas.

Cirugía de la Incontinencia Urinaria

El objetivo es devolver la uretra a la cavadidad abdominal.
Recuperar el ángulo uretrovesical.
En casos especiales ocluir la uretra (sling)

Figura 5: Método de cistocervicopexia vía abdominal.
 

Técnicas Vía Abdominal

Fijación del cuello vesical al pubis (Marshall-Marchetti-Krantz).
Fijación al ligamento de Cooper (Burch)
 

Técnicas Vía Vaginal

Suspensión del cuello vesical traccionando desde fascia endopélvica (Pereyra-Stamey-Raz)
Creando anilo rígido que levanta uretra (TVT).

 
Figura 6: Cistocervicopexia vía original
 

Virosis

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Virosis

Las virosis que afectan a la piel son producidas por varios de estos microorganismos, las enfermedades exantemáticas son viremias, que se manifiestan secundariamente en la piel, por lo que nos ocuparemos de las las lesiones que se manifiestan inicialmente en ella. Estas virosis son las producidas por:
Herpes virus (herpes simple I y II y varicela – zoster)
Pox virus (molusco contagioso).
Papovavirus (verrugas y condilomas acuminados).

HERPES SIMPLE Y ZOSTER
Las lesiones producidas por herpes simple tipo I, afectan, principalmente, mucosas y piel de cara, tronco y extremidades superiores; la primoinfección se lleva a cabo en los primeros años de vida, puede ser en los dedos (panadizo herpético) o en la mucosa oral, con un cuadro agudo severo, caracterizado por edema y eritema de encias, dolor intenso y formación de vesículas, acompañado de adenomegalias.

Los cuadros son repetitivos, ya que el virus queda alojado en algún ganglio de los nervios craneales o de las raíces dorsales raquídeas y la topografía donde se va a presentar es el sitio más cercano a ese ganglio; se necesita que exista una situación en la cual se encuentre alterado el equilibrio inmunológico del individuo, como sucede concomitantemente a cuadros febriles de origen diverso, exposición prolongada al sol, ingesta de medicamentos inmunosupresores o alguna otra enfermedad debilitante. Por ello la frecuencia de aparición de las lesiones va a depender del paciente y las condiciones que las propician, por lo que serán subintrantes, mensuales o una o dos veces por año.

El cuadro clínico es muy característico: eritema, edema y vesículas trasparentes agrupadas, en una área de 2 ó 3 cms, que al romperse y liberar su exudado da lugar a la formación de costras serohemáticas, acompañadas de sensación de parestesia, dolor y ardor, dura de 3 a 5 días, es autolimitado y recidivante; puede dejar mancha residual.
Las virosis afectan directamente la piel o son manifestaciones cutáneas de viremias: herpes virus (herpes simple I y II y el varicela-zoster), papovavirus (verrugas y condilomas), por virus (molusco contagioso). Los cuadros clínicos tiene tales características que orientan el diagnóstico y son identificables tanto por la exploración dermatologica como la clínica general.
Los labios , en el borde bermellón, es la topografía más frecuente, pero puede presentarse en cualquier sitio de la piel o mucosas.

El tratamiento ideal es con aciclovir a dosis de 200 mg c/5hrs/ 5dias, en las primeras horas de evolución; el tratamiento se prolonga o se repite, dependiendo de la frecuencia de la dermatosis. Tambien se puede usar como tratamiento sintomático. fomentos secantes y crema antiviral.

El eccema herpético o erupción variceliforme de Kaposi, es la erupción cutánea diseminada ocasionada por el herpes virus, se presenta en pacientes con dermatitis atópica o tratamiento inmunosupresor.

La infección por herpes virus tipo II o genital (HS II), es considerada una enfermedad de transmisión sexual.

En las mujeres el herpes simple genital se diagnostica como hallazgo a la exploración ginecológica, ya que puede pasar desapercibido.

El HS II se presenta también como vesículas agrupadas, que se erosionan temprana y fácilmente y sólo en este momento se considera contagioso; el factor desencadenante puede ser el trauma durante el coito.

Cuando la topografía es el pene, hay que hacer diagnóstico diferencial con eritema pigmentado fijo (producido por medicamentos) o dermatitis de contacto.

En pacientes que padecen sindrome de inmunodeficiencia adquirida, la lesión se puede localizar en región perianal, donde se ulcera facilmente y tiende a crecer y persistir.

El tratamiento es aciclovir en dosis iguales al herpes simple tipo I y en los pacientes con SIDA se administran dosis mayores y por tiempo prolongado, constante o indefinido.

La enfermedad producida por el virus varicela-zoster, se presenta como primoinfección en niños con el cuadro característico en cara, tronco y extremidades, así como mucosas, constituido por pápulas, vesículas, pústulas y costras necróticas. Es autolimitada y generalmente sin complicaciones, por lo que el tratamiento es sintomático; excepto en jóvenes, adultos o inmunocomprometidos, en donde se debe administrar aciclovir.

En la fase virémica de la varicela los virus se diseminan en forma hematógena en la piel, difundiendose de manera centrípeta a lo largo de los nervios periféricos, hasta los ganglios de las raíces dorsales, en donde permance el virus en forma latente. Por lo que el herpes Zoster, es la segunda manifestación de la enfermedad producida por este virus, se presenta en la piel a través de una rama nerviosa, se afecta una o dos metámeras, con mayor frecuencia en cara, cuello, tronco (”cinturón de la reina”) y extremidades, es clasicamente unilateral. Se acompaña de hipersensibilidad, hiperestesia y dolor intenso de la región, que precede a las lesiones dermatológicas hasta 4 días y puede confundirse con el dolor producido por infarto del miocardio, cólico renal o vesicular; posteriormente aparece el eritema, las vesículas dispuestas en forma lineal y secundariamente las costras, estas lesiones pueden ser muy severas y ocasionar cicatrices.

La enfermedad es autolimitada, dura de 2 a 4 semanas. Es importante el establecer el diagnóstico para administrar el tratamiento dentro de los primeros 5 días de evolución y evitar la neuralgia postherpética como secuela indeseable. El tratamiento es también a base de aciclovir a dosis de 400 mg. c/5 hrs. /7 días y corticoides sistémicos (como antiinflamatorios, para disminuir la neuritis), así como analgésicos potentes y en forma tópica polvos secantes.

La neuralgia postherpética, desgraciadamente es muy frecuente, se presenta en personas de edad avanzada, es incapacitante, requiere tratamiento prolongado y la mayoría de las veces no con el éxito deseado.

MOLUSCO CONTAGIOSO.

Es una dermatosis frecuente, producida por un poxvirus (los tipos descritos son el I y II), afecta principalmente a niños, en cualquier topografía, pero predomina en extremidades. Está constituida por pápulas blanquecinas umbilicadas, de unos cuantos milímetros, que tienden a diseminarse rápidamente si el paciente las manipula y son asintomáticas.

El tratamiento se lleva a cabo con la extirpación de la lesión por medio de una lanceta; si son numerosas, puede aplicarse ácido retinoico una vez al día, como es de esperarse va a producir eccematización secundaria y las lesiones que persisten se extraen.

Cuando se presenta en región genital, por lo general en el adulto, se considera enfermedad por transmisión sexual.

En los pacientes inmunodeprimidos, estas neoformaciones son de mayor tamaño y pueden llegar a tener aspecto tumoral.

INFECCION POR VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO.

Estas virosis son muy frecuentes y ampliamente conocidas; la variedad en sus forma clínicas está dada por los diferentes virus de la misma familia (papova virus). Hasta la fecha se han descrito más de setenta.

Las VERRUGAS VULGARES, son producidas por el papova virus 2 y 4, se presenta principalmente en extremidades y morfologicamente están constituidas por neoformaciones queratósicas, superficie rugosa, de color gris amarillento, de tamaño variable de milímetros a centímetros, asintomaticas que crecen lentamente.

Tienden a desaparecer espontáneamente, después de los dos años de evolución, cuando persisten y son múltiples, su tratamiento es difícil.

LAS VERRUGAS PLANAS JUVENILES, son producidas por los virus 1 y 4, se localizan principalemente en cara y afecta a los adolescentes, (de ahí su nombre), son pequeñas y numerosas elevaciones de la piel, del color de la misma o ligeramente más obscuras, bien delimitadas con superficie anfractuosa y asintomáticas.

Las VERRUGAS PLANTARES son producida por los virus 1 y 2. Se localizan en las plantas de los pies, como placas queratósicas, de color amarillento con hiperpigmentación y no sobresalen a la superficie por la presión, asociada a la hiperhidrosis ocasionan mal olor, generalmente son dolorosas a la presión, que ocasiona la deambulación.

Los CONDILOMAS ACUMINADOS, son producidos por los virus 6 y 11. Se presentan en áreas genitales o perianales, por transmisión sexual; son neoformaciones húmedas, vegetantes del color de la mucosa, de consistencia blanda, generalmente mal olientes. En el paciente inmunocompetente responden bien al tratamiento tópico con podofilina al 25% y 5 fluoracilo.

Las lesiones en boca producidas por papova virus pueden ser únicas; se les llamada papilomas y son producidas por el virus 4.

La hiperplasia epitelial focal producida por el virus 13 y 32, es frecuente en nuestra población, principalmente en niños y consiste en múltiples lesiones en la mucosa de la boca, que tienden a confluir y son asintomáticas. El tratamiento es paliativo y tienden a desaparecer con los años.

La importancia de los papovavirus como virus oncogénicos, se presenta en la Epidermodisplasia verruciforme (genodermatosis con alteración en la inmunidad celular), que ante la presencia de los virus 3 y 11 se desarrollan carcinomas epidermoides. La papulosis bowenoide, que se presenta en genitales como placas y pápulas elevadas de color rojo oscuro, muestran en el estudio histopatológico, células atípicas que semejan carcinoma de células escamosas in situ (enfermedad de Bowen), se asocia a los virus 16 y 18.

Por pruebas epidemiológicas e inmunológicas, se ha establecido una relación entre los condilomas y el cáncer genital, en especial el cervical, donde en el 90% se ha encontrado virus DNA de papiloma humano tipo 16, 18 y 31 y se ha mencionado con menos frecuencia los tipos 35 y 39.


El examen ginecológico

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Se presentan a continuación algunos conceptos para efectuar un examen ginecológico en sus aspectos más esenciales. Los interesados en profundizar estas materias debieran recurrir a textos de ginecología. En su curso de obstetricia y ginecología, los alumnos adquirirán mayores conocimientos.

Conceptos de anatomía y fisiología.

En el aparato ginecológico destacan los genitales externos, representados por la vulva, los labios mayores y menores, el clítoris y la parte externa de la vagina, y los genitales internos, representados por el resto de la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.

Entre el clítoris y la vagina desemboca el meato uretral. Los labios menores, por detrás del clítoris, delimitan un espacio llamado vestíbulo. La vagina es un tubo que se orienta hacia arriba y atrás y en el fondo se une al cuello uterino (cérvix); entre éste y la vagina se forman fondos de saco (fórnix anterior, posterior y laterales). La entrada de la vagina es el introito vaginal. En mujeres vírgenes se puede encontrar un repliegue membranoso que ocluye parcialmente la entrada y que se conoce como himen. En el extremo posterior de los labios menores, por dentro a la cara interna, desembocan las glándulas de Bartolino.

El útero normalmente está en una posición de anteversión formando un ángulo recto con la vagina. Tiene una forma de pera invertida y lo forman principalmente el cuerpo y el cérvix. En cada lado del cuerpo del útero, en el ángulo superior, se unen las trompas de Falopio. Estas terminan en el otro extremo en unas digitaciones (fimbrias) que puede tomar contacto con los ovarios para recibir el óvulo. El peritoneo cubre el cuerpo uterino parcialmente en su cara anterior y posterior y al continuar hacia el recto deja un bolsillo recto-uterino o fondo de saco de Douglas.

En el cuello uterino destaca un orificio externo que es el os cervical. Está cubierto por un epitelio columnar que cubre el interior del orificio cervical externo, y un epitelio escamoso que tapiza el resto del cuello. El os cervical puede tener una forma circular (en nulíparas), ovalada, como una hendidura, y presentar rasgos cicatrizados de antiguas laceraciones (en multíparas).

Los anexos comprenden los ovarios, las trompas de Falopio y las estructuras de sostén con las que se relacionan (ligamento redondo y ligamento ancho).

Los linfáticos de la vulva y la vagina inferior drenan hacia los ganglios inguinales, y los linfáticos de los genitales internos y vagina superior drenan hacia los ganglios pélvicos y abdominales.

 

Examen Ginecológico.

Antes de efectuar el examen ginecológico es necesario adaptarse a la situación de cada paciente. Es normal que la mujer pueda tener algún grado de temor, más aún, si es primera vez o si en otras ocasiones le ha resultado doloroso. Es muy importante tranquilizar a la paciente, darle las explicaciones que puedan ser necesarias, y lograr que se relaje y sienta confianza. Por supuesto la sala de examen debe tener privacidad. Los examinadores hombres conviene que estén acompañados por una asistente femenina.

Se debe contar con una mesa ginecológica, una lámpara con luz focal, espéculos vaginales de distinto tamaño, guantes, jaleas lubricantes hidrosolubles que no estén contaminadas, implementos para tomar extendidos cervicales (Papanicolaou) y cultivos.

Los espéculos vaginales son instrumentos de metal o plástico, formados fundamentalmente por dos hojas y un mango. Las hojas tienen una forma como pico de pato y se pueden separar dentro de la vagina para permitir una buena visión y tomar muestras. Antes de intentar usar un espéculo es necesario familiarizarse con ellos y dominar cómo abrir y cerrar sus hojas.

Se le pide a la paciente vaciar su vejiga antes del examen y que se quede sin su ropa interior. Luego se coloca en la mesa en posición ginecológica (posición de litotomía). Según el tipo de estribos, sus piernas podrán quedar apoyadas en los talones o en la corva (región poplítea). Los muslos quedan flectados, abducidos y en rotación externa. Las nalgas deben quedar justo en el borde libre de la mesa. El abdomen y la parte proximal de los músculos se cubren con una sabanilla, aplastando el género entre las piernas de modo de mantener contacto visual cara a cara con la paciente. Se debe contar con una buena iluminación. Los instrumentos y las manos deben estar templadas.

Se comienza el examen examinando los genitales externos. Se puede tocar primero la cara interna de los muslos para ubicar a la paciente que se está comenzando el examen. Se deben observar los caracteres sexuales secundarios, el desarrollo del clítoris, la desembocadura de la uretra, el aspecto de los labios mayores y menores, la coloración de las mucosas, si existe alguna lesión o abultamiento localizado anormal. Las manos deben estar enguantadas, especialmente la que toca directamente los genitales. Con los dedos se separan los labios menores para observar las estructuras del vestíbulo.

Se introduce el dedo índice en la vagina lubricado sólo con agua. Mientras no se hayan tomado las muestras cervicales y los cultivos no conviene usar otros lubricantes. Esta maniobra permite conocer la orientación, largo y ancho de la vagina de modo de poder elegir el espéculo más adecuado e introducirlo de la mejor forma. En general, la posibilidad de producir dolor aumenta al ser brusco, usar instrumentos muy gruesos y presionar hacia la pared anterior donde pasa la uretra. Por esto, la introducción del espéculo y de los dedos se efectúa ejerciendo más presión sobre la pared posterior de la vagina.

El espéculo vaginal se introduce lubricado sólo con agua tibia. La punta del instrumento se acerca al vestíbulo de la vulva en una posición oblicua. Con el dedo índice y medio de la otra mano se separan los labios menores ejerciendo una presión hacia los lados y hacia atrás. Se introduce el espéculo ejerciendo presión sobre la pared posterior y en el interior de la vagina se gira de la posición oblicua inicial al plano horizontal. Se debe tener cuidado de no pellizcar los labios menores ni traccionar pelos. El instrumento debe seguir la inclinación hacia atrás de la vagina. Al llagar al fondo, se abren las hojas del espéculo. Este se debe ubicar de tal modo que el cuello uterino quede claramente a la vista. A veces es necesario retirarlo un poco para luego reintroducirlo o cambiar su inclinación. Una vez que el cérvix está a la vista, se deja fija la apertura del instrumento. Teniendo una buena iluminación se observan las características de las estructuras que están a la vista, se inspecciona si hay secreciones y se toman las muestras que correspondan.

En el cuello cervical se observa el aspecto de la mucosa que está recubierta por un epitelio columnar en el os externo y escamoso alrededor. Interesa fijarse en el color, la suavidad de las superficies, si existen lesiones, úlceras, cambios de coloración localizadas, proliferaciones anormales. Si por el os externo sale alguna secreción se deben tomar muestras para su estudio. Las cervicitis mucopurulentas se deben a infección por Chlamydia, Neisseria gonorrhoeae o Herpes simplex.

Uno de los estudios más importantes que se debe efectuar del cuello uterino es el extendido citológico (tinción de Papanicolaou) que ha permitido disminuir significativamente la incidencia de cáncer de esta zona. La paciente no debe estar menstruando ni haber tenido relaciones sexuales o usado anticonceptivos vaginales en las 24 a 48 horas anteriores. Con una espátula especial se raspa con un movimiento circular el os cervical y se hace un extendido que luego se fija para enviarlo al laboratorio. Lo que se observa son las características de las células. Este examen se debe efectuar en forma anual.

Al retirar el espéculo vaginal se aprovecha de observar las características de las paredes de la vagina. Es necesario soltar la fijación que mantenía abiertas las hojas y retirarlo con delicadeza. A veces debe rotarse un poco para observar zonas que estaban ocultas por las hojas del instrumento.

La etapa que viene a continuación es el examen bimanual. Una de las manos, que debe estar enguantada, se usará para efectuar el examen pélvico. Los dedos índice y medio deben estar estirados, el anular y el meñique flectados, y el pulgar abducido. Se lubrican los dos dedos que penetrarán la vagina con un lubricante soluble en agua que no esté contaminado por tactos anteriores. Si el lubricante viene en un tubo, conviene dejar caer una cierta cantidad en el guante.

Los dedos índice y medio entran a la vagina. A la entrada se abren un poco los labios menores con los otros dedos. Se penetra ejerciendo más presión sobre la pared posterior que la anterior. Se debe avanzar hasta palpar el cuello cervical y los fondos de saco que lo rodean. En primer lugar se identifican las características del cuello uterino: posición, tamaño, consistencia, movilidad y sensibilidad con los movimientos. Normalmente la movilización del cuello no debe producir dolor.

Para efectuar el examen bimanual, teniendo ya introducidos los dedos en la vagina, se pone la otra mano sobre el abdomen, unos centímetros sobre la sínfisis púbica, y se presiona tratando de enganchar el útero. Se trata de sentirlo entre las dos manos -la pélvica y la abdominal-, y se precisa su tamaño, forma, consistencia, inclinación, movilidad y el dolor que se pueda generar. Si el útero está en anteversión, como normalmente está, se apoyan los dedos dentro de la vagina en el fórnix anterior. Si está en retroversión o retroflexión, conviene que se apoyen en el fórnix posterior. El aumento de tamaño del útero puede deberse a un embarazo, un tumor benigno (mioma) o un cáncer. A veces el útero no se lograr palpar porque la paciente es obesa, relaja poco su musculatura abdominal o el útero está en retroversión.

La etapa que viene a continuación es desplazar la mano abdominal hacia uno de los lados para repetir la palpación bimanual, pero ahora tratando de palpar los anexos, y específicamente los ovarios. Los dedos en la vagina se apoyan en el fórnix del lado que se examina. Ante una masa que se palpe se debe precisar su tamaño, forma, consistencia, movilidad y sensibilidad. Los ovarios normalmente son del tamaño de una almendra y después de la menopausia se van achicando. No siembre se logran palpar. Cuando en una mujer que lleva más de 3 ó 4 años de su menopausia se palpa un ovario, debe plantearse la posibilidad de un quiste o un tumor. La existencia de una masa en un anexo puede deberse a patología ovárica, un embarazo tubario o un proceso inflamatorio en la trompa de Falopio. Si la movilización del cuello cervical es dolorosa y se asocia a patología en un anexo, se plantea una inflamación pelviana aguda (p.ej.: infección por gonococo o por Chlamydias). Después de examinar un lado se repite lo mismo en el otro lado.

Ocasionalmente se efectúa un examen bimanual combinando un tacto rectal junto con la mano sobre el abdomen (p.ej.: en mujeres vírgenes con un himen muy estrecho o en ancianas con una vagina atrofiada).

Terminado el examen, se deben identificar las muestras que se hayan tomado para enviarlas al laboratorio. Mientras tanto la paciente se ha bajado de la mesa ginecológica y procede a vestirse.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: anexitis, cistocele vaginal, introito vaginal, rectocele o proctocele, vestíbulo vaginal.

Anexitis: inflamación de los anexos uterinos (trompas de Falopio, ovarios, y estructuras de sostén).

Cistocele vaginal: protrusión de la pared anterior de la vagina que arrastra a la vejiga.

Introito vaginal: entrada de la vagina.

Rectocele o proctocele: protrusión de la pared posterior que la vagina que arrastra al recto.

Vestíbulo vaginal: espacio en la vulva por detrás de clítoris, entre los labios menores.


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