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CELIAQUÍA

Es una enfermedad que daña el revestimiento del intestino delgado e impide la absorción de partes de los alimentos que son importantes para permanecer saludables. El daño se debe a una reacción por ingerir gluten, el cual se encuentra en el trigo, la cebada, el centeno y posiblemente la avena.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Se desconoce la causa exacta de la celiaquía. El revestimiento de los intestinos contiene áreas llamadas vellosidades que ayudan a absorber los nutrientes. Cuando las personas con celiaquía consumen alimentos o usan productos que contienen gluten, su sistema inmunitario reacciona causando daño a estas vellosidades.

Este daño afecta la capacidad para absorber los nutrientes en forma apropiada. Una persona resulta desnutrida sin importar cuánto alimento consuma.

Esta enfermedad se puede desarrollar en cualquier momento de la vida desde la lactancia hasta la adultez avanzada.

Las personas con familiares que padezcan celiaquía están en mayor riesgo de padecer la enfermedad. Este trastorno es más común en las personas de raza blanca y de origen europeo. Asimismo, las mujeres resultan afectadas con mayor frecuencia que los hombres.

Las personas con celiaquía son más propensas a tener:

  • Trastornos autoinmunitarios como artritis reumatoidea, lupus eritematoso sistémico y síndrome de Sjögren
  • Enfermedad de Addison
  • Síndrome de Down
  • Cáncer intestinal
  • Linfoma intestinal
  • Intolerancia a la lactosa
  • Enfermedad tiroidea
  • Diabetes tipo I

Síntomas

Los síntomas de la celiaquía pueden ser diferentes de una persona a otra. Esto es parte de la razón por la cual el diagnóstico no siempre se hace de inmediato. Por ejemplo, una persona puede presentar estreñimiento, una segunda puede tener diarrea y una tercera puede no presentar ningún problema con las deposiciones.

Los síntomas gastrointestinales abarcan:

  • Dolor abdominal, distensión, gases o indigestión
  • Estreñimiento
  • Disminución del apetito (también puede aumentar o permanecer inalterable)
  • Diarrea, sea constante o intermitente
  • Intolerancia a la lactosa (común cuando a la persona se le hace el diagnóstico y generalmente desaparece con tratamiento)
  • Náuseas y vómitos
  • Heces flotantes, con sangre, fétidas o “grasosas”
  • Pérdida de peso inexplicable (aunque las personas pueden tener sobrepeso o peso normal)

Debido a que los intestinos no absorben muchas vitaminas, minerales y otras partes importantes de los alimentos, los siguientes síntomas pueden ir apareciendo con el tiempo:

  • Propensión a la formación de hematomas
  • Depresión o ansiedad
  • Fatiga
  • Retraso en el crecimiento de los niños
  • Pérdida del cabello
  • Picazón en la piel (dermatitis herpetiforme)
  • Ausencia de períodos menstruales
  • Úlceras bucales
  • Calambres musculares y dolor articular
  • Sangrado nasal
  • Convulsiones
  • Entumecimiento u hormigueo en manos o pies
  • Corta estatura sin explicación

Los niños con celiaquía puede tener:

  • Defectos en el esmalte dental y cambio de color en los dientes
  • Retraso en la pubertad
  • Diarrea, estreñimiento, heces fétidas o grasas, náuseas o vómitos
  • Comportamiento irritable o melindroso
  • Aumento deficiente de peso
  • Crecimiento lento y estatura por debajo de lo normal para su edad

Signos y exámenes

  • Fosfatasa alcalina (un nivel alto puede ser signo de pérdida ósea)
  • Anomalías en los factores de coagulación
  • Colesterol (puede estar alto)
  • Conteo sanguíneo completo (CSC, examen para anemia)
  • Enzimas hepáticas (transaminasas)
  • Tiempo de protrombina

Los exámenes de sangre pueden detectar algunos anticuerpos especiales, llamados anticuerpos contra la transglutaminasa tisular (tTGA, por sus siglas en inglés) o anticuepos antiendomisio (EMA, por sus siglas en inglés). El médico ordenará estos exámenes de anticuerpos si hay sospecha de celiaquía.

Si los exámenes son positivos, normalmente se lleva a cabo una endoscopia de vías digestivas altas para obtener una muestra de un pedazo de tejido (biopsia) de la primera parte del intestino delgado (duodeno). La biopsia puede mostrar un aplanamiento de las vellosidades en las partes del intestino que están por debajo del duodeno.

También hay disponibilidad de pruebas genéticas de la sangre para ayudar a determinar quién puede estar en riesgo de padecer celiaquía.

Se puede ordenar una biopsia de control o análisis de sangre varios meses después del diagnóstico y el tratamiento. Estos exámenes evalúan su respuesta al tratamiento. Los resultados normales significan que usted ha reaccionado favorablemente al tratamiento, lo cual confirma el diagnóstico. Sin embargo, esto no significa que la enfermedad haya sido curada.

Tratamiento

La celiaquía no se puede curar. Sin embargo, los síntomas desaparecerán y las vellosidades en el revestimiento de los intestinos sanarán si usted sigue una dieta libre de gluten de por vida. No consuma alimentos, bebidas ni medicamentos que contengan trigo, centeno, cebada o posiblemente avena.

Usted debe leer las etiquetas de los alimentos y medicamentos con sumo cuidado para verificar las fuentes ocultas de estos granos e ingredientes relacionados con ellos. Dado que los granos de trigo y cebada son comunes en la alimentación estadounidense, cumplir con esta dieta es un reto. Con educación y planeación usted se curará.

La dieta libre de gluten NO se debe iniciar antes de que le hagan el diagnóstico, ya que al hacerlo se afectarán las pruebas para detectar esta enfermedad.

El médico puede prescribir suplementos vitamínicos y minerales para corregir las deficiencias nutricionales. Ocasionalmente, también se pueden prescribir corticosteroides (como prednisona) para usarlos por poco tiempo o si usted tiene un esprúe que no responde al tratamiento. Seguir una dieta bien balanceada, libre de gluten, generalmente es el único tratamiento necesario para permanecer bien.

Cuando le hagan el diagnóstico, busque ayuda de un nutricionista profesional especializado en celiaquía y dieta libre de gluten. De igual manera, un grupo de apoyo puede ayudarle a manejar la enfermedad y la dieta.

Grupos de apoyo

Para buscar información adicional y apoyo, se recomienda ver la lista de organizaciones en el artículo: recursos para la celiaquía.

Expectativas (pronóstico)

Seguir una dieta libre de gluten sana el daño a los intestinos y previene un daño mayor. Esta curación ocurre con mayor frecuencia al cabo de 3 a 6 meses en los niños, pero puede tardar de 2 a 3 años en los adultos.

En muy pocas ocasiones, se presentará daño a largo plazo al revestimiento de los intestinos antes de que se haga el diagnóstico.

Algunos problemas causados por la celiaquía pueden no mejorar, como la estatura más baja de lo esperado y el daño a los dientes.

Complicaciones

Usted debe seguir la dieta libre de gluten cuidadosa y continuamente. Sin tratamiento, la enfermedad puede causar complicaciones potencialmente mortales.

Demorar el diagnóstico o no seguir la dieta lo deja en riesgo de padecer afecciones conexas como:

  • Trastornos autoinmunitarios
  • Enfermedad ósea (osteoporosis, cifoescoliosis, fracturas)
  • Ciertos tipos de cáncer intestinal
  • Conteo sanguíneo bajo (anemia)
  • Bajo azúcar en la sangre (hipoglucemia)
  • Infertilidad o aborto espontáneo repetitivo
  • Enfermedad hepática

Situaciones que requieren asistencia médica

Consulte con el médico si tiene síntomas de celiaquía.

Prevención

Dado que la causa exacta se desconoce, no hay forma conocida de evitar padecer celiaquía. Sin embargo, estar consciente de los factores de riesgo (como tener un familiar con este trastorno) puede aumentar las probabilidades de tener un diagnóstico precoz, tratamiento, al igual que una vida larga y saludable.

Nombres alternativos

Enteropatía por sensibilidad al gluten; Esprúe; Intolerancia al gluten; Esprúe celíaco


BEZOAR

Es una bola de material extraño (usualmente pelo o fibra) ingerido que se acumula en el estómago y que no logra pasar a través del intestino.

Causas, incidencia y factores de riesgo

El hecho de masticar o comer cabello o materiales vellosos (o materiales difícilmente digeribles como bolsas plásticas) puede llevar a la formación de un bezoar. La tasa es muy baja y el riesgo es mayor entre los niños con retraso mental o alteraciones emocionales. Los bezoares se observan generalmente en mujeres entre los 10 y 19 años de edad.

Síntomas

  • Indigestión
  • Malestar estomacal o gastralgia
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Dolor
  • Úlceras gástricas

Signos y exámenes

Es posible que durante la palpación, el médico sienta una protuberancia en el abdomen del niño. Una esofagografía mostrará una masa en el estómago y, algunas veces, se puede utilizar un endoscopio para visualizar el bezoar directamente (endoscopia).

Tratamiento

Es posible sea necesaria la extirpación quirúrgica del bezoar, especialmente si se trata de tricobezoares, los cuales tienden a ser de gran tamaño. En algunas ocasiones, los bezoares pequeños se pueden extraer a través del endoscopio que se introduce en la boca hasta el estómago (similar a un procedimiento de EGD). Luego, se debe seguir las medidas de prevención descritas.

Expectativas (pronóstico)

Se espera una recuperación completa.

Complicaciones

El vómito persistente puede ocasionar deshidratación.

Situaciones que requieren asistencia médica

La persona debe consultar con el médico si sospecha que su hijo tiene un bezoar.

Prevención

Si un niño ha tenido un bezoar de cabellos en el pasado, se recomienda cortarle el cabello de forma que no pueda llevar sus puntas a la boca. Asimismo, mantener los materiales indigestos lejos de un niño que tenga la tendencia a llevarse objetos a la boca.

También hay que estar seguros de que el niño no tenga acceso a materiales vellosos o llenos de fibra.

Nombres alternativos

Tricobezoar; Concreción de pelo


BULIMIA

Es una enfermedad en la cual la persona come en exceso o tiene episodios regulares de ingestión excesiva de alimento y siente una pérdida de control. La persona afectada utiliza luego diversos métodos, tales como vomitar o consumir laxantes en exceso, para prevenir el aumento de peso.

Muchas personas con bulimia, aunque no todas, también sufren de anorexia nerviosa.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Muchas más mujeres que hombres padecen de bulimia y el trastorno es más común en niñas adolescentes y mujeres jóvenes. La persona afectada generalmente es consciente de que su patrón de alimentación es anormal y puede experimentar miedo o culpa asociada con los episodios de ingestión excesiva de alimento y purgas.

Se desconoce la causa exacta de la bulimia, pero los factores genéticos, psicológicos, traumáticos, familiares, sociales o culturales pueden jugar un papel. La bulimia probablemente se debe a más de un factor.

Síntomas

En la bulimia, pueden presentarse episodios de ingestión excesiva de alimentos con una frecuencia de varias veces al día durante muchos meses.

Las personas bulímicas típicamente comen grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, por lo regular en secreto. La persona generalmente siente una falta de control sobre su alimentación durante estos episodios.

Estos episodios de ingestión excesiva de alimentos provocan una sensación de autorrechazo, lo cual lleva a lo que se llama purga con el fin de evitar el aumento de peso. La purga puede incluir: provocarse vómito, ejercicio excesivo y uso de laxantes, enemas o diuréticos. Dicha purga a menudo produce una sensación de alivio.

El peso corporal con frecuencia está en el rango normal, aunque las personas bulímicas pueden verse a sí mismas con sobrepeso. Debido a que el peso a menudo es normal, es posible que los demás no noten este trastorno alimentario.

Los síntomas o comportamientos que se pueden notar abarcan:

  • Ejercicio compulsivo
  • Evidencia de empaques desechados de laxantes, pastillas para adelgazar, eméticos (fármacos que inducen el vómito) o diuréticos (fármacos que reducen los líquidos)
  • Ir al baño de manera regular inmediatamente después de las comidas
  • Consumir repentinamente grandes cantidades de alimentos o comprar grandes cantidades de alimentos que desaparecen de inmediato

Signos y exámenes

Un examen de los dientes puede mostrar caries dental o infecciones de la encía (como gingivitis). El esmalte de los dientes puede estar erosionado o picado por la excesiva exposición a los ácidos del vómito.

Un examen físico también puede revelar:

  • Vasos sanguíneos rotos en los ojos (por el esfuerzo al vomitar)
  • Boca seca
  • Apariencia similar a una bolsa en las comisuras de la boca debido a las glándulas salivales inflamadas
  • Salpullidos y granos
  • Pequeñas cortaduras y callosidades a través de las puntas de las articulaciones de los dedos debido al vómito autoinducido

Un examen chem-20 puede revelar un desequilibrio electrolítico (como hipocaliemia) o deshidratación.

Tratamiento

Las personas bulímicas rara vez necesitan ser hospitalizadas, excepto bajo las siguientes circunstancias.

  • Ciclos de comer en exceso y purgarse que han llevado a la anorexia
  • Hay necesidad de fármacos para abstenerse de las purgas
  • Se presenta depresión mayor

Con mucha frecuencia, se realiza un método por pasos para los pacientes con bulimia. Este método de tratamiento sigue etapas específicas, dependiendo de la gravedad de la bulimia y de la respuesta de la persona a los tratamientos:

  • Los grupos de apoyo pueden servir para pacientes con afecciones leves que no tengan ningún problema de salud.
  • La terapia cognitiva-conductual (TCC) y la terapia nutricional son los primeros tratamientos preferidos para la bulimia que no responde a los grupos de apoyo.
  • Los fármacos usados para bulimia son particularmente los antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). Una combinación de terapia cognitiva-conductual e ISRS es muy eficaz si la primera no es efectiva sola.

Los pacientes pueden abandonar los programas si tienen expectativas poco realistas de “curarse” con la terapia solamente. Antes de que un programa empiece, se debe aclarar lo siguiente:

  • Es probable que se ensayen muchas terapias hasta que el paciente tenga éxito en la superación de este difícil trastorno.
  • Es común que la bulimia reaparezca (recaída) y esto no es una causa para desesperarse.
  • El proceso es doloroso y requiere del esfuerzo de parte de los pacientes y de sus familias.

Grupos de apoyo

Los grupos de autoayuda, como Overeaters Anonymous, pueden ayudar a algunas personas con bulimia. La Asociación Estadounidense de Anorexia/Bulimia (American Anorexia/Bulimia Association) es una fuente de información sobre este problema.

Expectativas (pronóstico)

La bulimia es una enfermedad crónica y muchas personas afectadas continúan presentando síntomas a pesar del tratamiento. Las personas con menos complicaciones médicas de bulimia que tienen voluntad y son capaces de involucrarse en una terapia tienden a tener una mejor posibilidad de recuperación.

Complicaciones

La bulimia puede ser peligrosa y puede llevar a que se presenten complicaciones médicas graves con el tiempo. Por ejemplo, el vómito frecuente deja ácido estomacal en el esófago (el tubo que va de la boca al estómago), lo cual puede causar daños permanentes en esta área.

Las posibles complicaciones abarcan:

  • Estreñimiento
  • Deshidratación
  • Caries dentales
  • Anomalías electrolíticas
  • Hemorroides
  • Inflamación de la garganta
  • Pancreatitis
  • Laceraciones del esófago a causa del vómito excesivo

Situaciones que requieren asistencia médica

Solicite una cita con el médico si usted o su hijo tienen síntomas de un trastorno alimentario.

Prevención

La eliminación del énfasis cultural y social en la perfección física puede finalmente reducir la frecuencia de este trastorno.

Nombres alternativos

Bulimia como trastorno alimentario; Bulimia nerviosa; Comportamiento de comer en exceso y purgarse


BOTULISMO

Es una enfermedad rara pero grave, causada por la bacteria Clostridium botulinum. Las bacterias pueden entrar al organismo a través de heridas o pueden vivir en alimentos mal enlatados o mal conservados.

Causas

El Clostridium botulinum se encuentra en los suelos y en las aguas impotables de todo el mundo y produce esporas que sobreviven en los alimentos mal conservados o mal enlatados, donde generan la toxina. Al ingerirla, incluso cantidades pequeñísimas de esta toxina pueden provocar intoxicación grave.

Los alimentos que suelen contaminarse con mayor frecuencia son las verduras enlatadas en casa, carne de cerdo y jamón curados, el pescado crudo o ahumado y la miel o el jarabe de maíz. El botulismo también ocurre si la bacteria penetra a través de heridas abiertas y produce la toxina allí.

El botulismo infantil ocurre cuando las bacterias vivas o sus esporas son ingeridas y crecen dentro del tracto gastrointestinal del bebé. Su causa más común la constituye la ingestión de miel o jarabe de maíz.

El Clostridium botulinum también se presenta normalmente en las heces de algunos bebés.

Cada año, ocurren cerca de 110 casos de botulismo en los Estados Unidos y en su mayoría son en bebés.

Síntomas

Los síntomas generalmente aparecen entre 8 y 36 horas después de consumir los alimentos contaminados. No se presenta fiebre con esta infección.

En los adultos, los síntomas pueden abarcar:

  • Cólicos abdominales
  • Dificultad respiratoria que puede llevar a una insuficiencia respiratoria
  • Dificultad al deglutir y al hablar
  • Visión doble
  • Resequedad en la boca
  • Náuseas
  • Ausencia temporal de la respiración
  • Vómitos
  • Debilidad con parálisis (igual en ambos lados del cuerpo)

Los síntomas en bebés pueden abarcar:

  • Estreñimiento
  • Debilidad, pérdida del tono muscular
  • Llanto débil
  • Mala alimentación o succión débil
  • Dificultad respiratoria
  • Lucidez mental a pesar de la debilidad

Pruebas y exámenes

El médico llevará a cabo un examen físico. Puede haber signos de:

  • Ausencia o disminución de los reflejos tendinosos profundos
  • Ausencia o disminución del reflejo nauseoso
  • Párpado caído
  • Pérdida de la sensibilidad/función muscular
  • Intestino paralizado
  • Problemas del habla
  • Retención de orina con incapacidad para orinar

Se pueden llevar a cabo exámenes de sangre para identificar la toxina y también se puede ordenar un coprocultivo. Asimismo, se pueden hacer pruebas de laboratorio en los alimentos implicados para confirmar el botulismo.

Tratamiento

Se administra la antitoxina botulínica.

La dificultad respiratoria exige hospitalización. El equipo médico despejará las vías respiratorias y brindará tratamiento complementario. Se puede insertar una sonda a través de la nariz o la boca dentro de la tráquea con el fin de suministrar una vía aérea para el oxígeno. Asimismo, se puede necesitar un respirador.

Los líquidos intravenosos pueden administrarse cuando el paciente tenga dificultades para tragar. Igualmente, se puede insertar una sonda de alimentación en la nariz.

Los médicos notifican los casos de botulismo ante las autoridades estatales de salud o a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC ), de tal manera que se puedan retirar los alimentos contaminados de las tiendas. A menudo, se administran antibióticos, pero no se ha demostrado que sean siempre benéficos.

Pronóstico

El tratamiento oportuno reduce significativamente los riesgos de muerte.

Posibles complicaciones

  • Infección y neumonía por aspiración
  • Debilidad prolongada
  • Problemas del sistema nervioso hasta por un año
  • Dificultad respiratoria

Cuándo contactar a un profesional médico

Llame al número local de emergencias o acuda al servicio de urgencias si sospecha de botulismo.

Prevención

NUNCA le dé miel ni jarabe de maíz a bebés menores de 1 año (ni siquiera para endulzar un poco el chupete).

Si es posible, prevenga el botulismo infantil alimentando exclusivamente con leche materna.

Siempre descarte las latas que presenten abultamientos o alimentos en conserva con mal olor. La esterilización de los alimentos empacados en el hogar, cocinándolos a presión a 120° C (250° F) durante 30 minutos puede prevenir el botulismo.

Conserve las patatas horneadas envueltas en papel aluminio calientes o en el refrigerador y no fuera a temperatura ambiente.


GASTROENTERITIS VÍRICA

DEFINICIÓN

La gastroenteritis vírica es una infección causada por diversos virus (rotavirus, los adenovirus y sobre todo el virus de Norwalk), que produce una inflamación de la mucosa gástrica e intestinal. El virus penetra en el estómago y el intestino e inflama el recubrimiento de estos órganos, luego estos órganos dejan de cumplir su función transitoriamente y por ello se produce un rechazo de los alimentos en forma de vómitos y diarreas.
El cuadro agudo suele durar de 1 a 3 días.
Los fluidos corporales de las personas infectadas contienen el virus, a veces aun antes de que aparezcan sus síntomas.
El virus puede transmitirse por contacto directo con una persona infectada o al compartir alimentos, bebidas o los cubiertos de la comida.

SÍNTOMAS

Los síntomas más frecuentes son:

  • Náuseas y vómitos.
  • Retorcijones en el estómago con dolor cólico.
  • Diarrea.
  • Fiebre moderada.
  • Cansancio y dolores musculares.
  • Escalofríos.
  • Pérdida del apetito.
  • Los síntomas puede aparecer gradualmente a través del cansancio con dolores musculares y luego el cuadro intestinal o comenzar de forma aguda con nauseas y vómitos con diarrea.

    DIAGNÓSTICO

    La aparición de los síntomas de infección viral con fiebre moderada, cansancio y dolores musculares, además de escalofríos y sobre todo la aparición del cuadro intestinal con vómitos y diarrea hacen sospechar de un cuadro de gastroenteritis vírica.

    La confirmación de cuadros similares en la familia o entorno son muy sugerentes del diagnóstico. Ante la duda se debe descartar una apendicitis.

    TRATAMIENTO

    Para evitar la deshidratación son efectivos los líquidos basados en alimentos, como el arroz, las sopas de zanahoria, de lenteja o de patata, los caldos o consomés desgrasados, los jugos de frutas frescas, el agua de coco verde, y las infusiones suaves, todo ellos de uso común en el hogar. Incluso el agua simple, complementada con alimentos, puede ser útil mientras se consiguen otros líquidos.

    El líquido más efectivo es el “Suero Oral” o bebidas de deportistas con iones tipo Aquarius®, que sirve tanto para prevenir como para tratar la deshidratación. Se ofrece al paciente de media a una taza, o todo lo que acepte después de cada evacuación diarreica, a cucharaditas o a sorbos para que no vomite; si vomita, se le dará más lentamente hasta que deje de vomitar. Existe en el comercio suero oral con sabor, concentrado en sobres para diluir en un litro de agua.

    En la dieta se deben de retirar “absolutamente” los lácteos (leche, queso, yougourt) por unos días.
    Luego, poco a poco, podrá comer alimentos blandos fáciles de digerir, pescado, blanco, arroz, zanahorias cocidas, sopas de carne, tortilla francesa, etc …

    Debe evitar los ácidos (como el jugo de naranja) o aquellos que contengan cafeína (como el café) o que sean muy carbonatados.

     

    Puede comenzar a comer nuevamente estos alimentos a los 3 días aproximadamente, cuando hayan desaparecido todos los síntomas de la enfermedad.
    Se puede tratar la diarrea con medicamentos de libre dispensación que pueden ser muy efectivos. Si decide usarlos, tome solamente la dosis recomendada en el envase.

    La deshidratación es una complicación importante de la gripe intestinal o gastroenteritis vírica, por ello si los vómitos y diarrea son persistentes y no ceden deberá pedir atención médica.

    La gripe intestinal o gastroenteritis vírica no suele durar más de 1 a 3 días, sin embargo, pueden pasar de 1 a 2 semanas antes de que sus hábitos intestinales vuelvan completamente a la normalidad.


    PIROSIS O ACIDEZ DE ESTÓMAGO

    DEFINICIÓN

    La acidez de estomago es una sensación de quemazón que a veces es dolorosa. Puede aparecer a nivel del esternón o más arriba en la garganta o abajo en propio estómago, suele extenderse en todo este espacio desde el cuello hasta el abdomen.

    OBSERVACIONES

    La causa de esta acidez es la presencia de las secreciones del estómago (muy ácidas) hacia otras partes del sistema digestivo, esófago, que no están preparadas a soportar este nivel de acidez, por ello da una sensación de quemazón ó irritación.
    Puede ser porque los ácidos normales pasen del estómago al esófago, o bien porque hay un exceso de ácidos en el estómago.

    CAUSAS MÁS FRECUENTES DE LA ACIDEZ DE ESTOMAGO

    • Reflujo gastroesofágico.
    • Contracción ó espasmo esofágico.
    • Hernia de hiato.
    • Medicamentos acidificantes o irritativos de la mucosa gástrica como la aspirina o los antinflamatorios no esteroideos.

    CUIDADOS Y TRATAMIENTO

    • Evitar los medicamentos que puedan estar causando la acidez, siempre y cuando no sean imprescindibles. En todo caso debe consultar con su médico el problema para poder poner las alternativas oportunas.
    • En la dieta se deben evitar alimentos que puedan estimular la secreción de ácidos del estómago como el café, el alcohol, el tabaco, comidas copiosas y las frutas cítricas (limón, naranja, pomelo, etc…).
    • Para evitar el reflujo es bueno no acostarse o tumbarse con alimentos en el estómago.
    • Se recomienda no comer 2 ó 3 horas antes de acostarse y evitar las prendas de vestir ajustadas.
    • La cabecera de la cama se debe levantar unos 10 a 12 cm. También se debe bajar de peso si es necesario.

    Dependiendo de las causas se pondrá un tratamiento adecuado.

    CUÁNDO DEBE CONSULTAR A SU MÉDICO

    Cuando la acidez se acompañe de vómitos sobre todo si son de color sangre o negro tipo posos de café. Si hay heces o diarrea de color negro. En esto caso puede ser grave y se debe consultar cuanto antes.

    Si la acidez es frecuente o prolongada o hay una pérdida de peso, se debe consultar al médico pero sin urgencia.

    Cuando se asocia a dificultad para tragar ó deglutir los alimentos, se debe consultar con cierta inmediatez.

    EXPLORACIONES QUE LE PUEDE REALIZAR SU MÉDICO

    Para hacer un estudio de las causas de la acidez su médico puede realizar una historia clínica y luego solicitar unas pruebas complementarias como son:

    • Estudio radiológico gastrointestinal con un tránsito con contraste de bario.
    • Gastroscopia.
    • Estudio de Helicobacter pilory en sangre o en aliento.


    LITIASIS BILIAR

    La variación en la composición de la bilis puede dar lugar a la formación de cristales en la vesícula biliar: cálculos biliares.

    La vesícula biliar es una especie de saco de forma alargada, situado debajo del hígado. Sirve de reservorio para la bilis secretada por el hígado. En ocasiones, se produce una variación de la composición química de la bilis. En el interior de la vesícula se forman y se agregan cristales de materia orgánica, que constituyen los cálculos. Este proceso recibe el nombre de litiasis. Los cálculos biliares se parecen a pequeñas piedras; generalmente, están formados por colesterol y están más o menos calcificados.
    Habitualmente no producen ningún síntoma, pero pueden ser responsables de crisis de dolor y complicaciones.

    Síntomas

    En general, los cálculos de la vesícula biliar no dan lugar a ningún síntoma y se descubren casualmente, con ocasión de un examen rutinario. En algunos casos, su presencia se sospecha por dolor en los flancos, arriba y a la derecha del abdomen.

    Causas

    Varios factores favorecen la formación de cálculos en la vesícula biliar, como: herencia, edad, embarazos múltiples, obesidad, diabetes y algunos medicamentos (p. ej., la píldora anticonceptiva y los medicamentos destinados a disminuir la concentración de grasas en la sangre). Las mujeres padecen este trastorno en mayor medida que los hombres, sin que se conozca la causa.

    Complicaciones

    Los cálculos de la vesícula pueden ser fuente de complicaciones como una inflamación aguda de la vesícula (colecistitis). También pueden migrar hacia los canales de la vesícula y del hígado, que se reúnen formando el conducto colédoco (vía de excreción de la bilis al intestino). Cuando un cálculo está bloqueado en el colédoco, da lugar a crisis dolorosas intensas (cólico hepático). En ocasiones también aparecen náuseas y dificultad respiratoria. Los cálculos de la vesícula pueden producir una grave infección del colédoco y de las vías biliares situadas en el interior del hígado.
    En algunos casos, los cálculos ocasionan una inflamación aguda del páncreas (pancreatitis aguda). Este trastorno se caracteriza por un dolor intenso –que no mejoran los calmantes– en la parte alta del abdomen, problemas digestivos y alteración del estado general.

    Tratamiento

    Cuando no dan lugar a ningún síntoma, los cálculos de la vesícula biliar no se tratan.
    En caso de dolor y colecistitis, el único tratamiento eficaz es quirúrgico: extirpación de la vesícula (colecistectomía). Se efectúa mediante una intervención quirúrgica clásica, que requiere abrir el abdomen y una hospitalización de 4 o 5 días. También puede realizarse por endoscopia. Esta técnica quirúrgica consiste en visualizar la cavidad del abdomen con la ayuda de un tubo provisto de un sistema óptico, que se introduce en el abdomen mediante una pequeña incisión en el ombligo. La extirpación por endoscopia tiene varias ventajas: la hospitalización es más corta (de 1 a 3 días) y el dolor postoperatorio es menor que en la técnica clásica.
    En caso de cálculos del colédoco, éstos pueden retirarse mediante cirugía o endoscopia: el endoscopio se introduce por la boca y llega hasta el orificio del colédoco, que se halla situado en el intestino delgado.

    Vivir sin vesícula

    La vesícula biliar no es un órgano indispensable para la vida. Si se extirpa, las vías biliares se adaptan.
    El colédoco se agranda ligeramente, para asumir la función de reservorio de bilis que tenía antes la vesícula. Una persona a la que se le ha extirpado la vesícula no tiene necesidad de seguir una dieta ni de tomar ninguna precaución en particular.
    No obstante, es probable que, como muchas personas sanas o incluso ella misma antes de la intervención, tolere mal comidas excesivamente ricas en grasas que, por otro lado, no son muy saludables.

    Cáculos différentes según las regiones del mundo: Los cálculos de la vesícula biliar son una anomalía muy extendida en el mundo occidental: cerca de una décima parte de la población europea es portadora de cálculos. Éstos están formados por colesterol y tienen un color amarillo-naranja. Existe otra variedad de cálculos biliares, presente en las poblaciones de Asia, y de la cual no se conocen las causas. Son cálculos de color negro, formados por bilirrubina, pigmento amarillo-marrón que constituye el principal colorante de la bilis y que proviene de la degradación de la hemoglobina.

    La vesícula biliar

    La vesícula biliar es un saco alargado que sirve de depósito de la bilis secretada por el hígado. Mide 10 cm de largo y tiene una capacidad de 50 ml. Está situada bajo el hígado y permanece unida a la vía biliar principal, el colédoco, por el canal cístico. Cuando los alimentos pasan por la parte inicial del intestino delgado (duodeno), la vesícula se contrae. Esta contracción permite la evacuación al intestino de la bilis necesaria para la absorción de los alimentos, sobre todo de las grasas.


    Cáncer de laringe y de faringe

    Al igual que los cánceres de la boca, el cáncer de laringe y el de faringe, órganos situados en la garganta y que comunican la boca con el esófago y la tráquea, Están asociados en primer lugar a la intoxicación por el tabaco y el alcohol.

    Gracias a la faringe, que forma parte de las vías respiratorias (pero que también constituye, en su porción inferior, el comienzo de las vías digestivas) y a la laringe, órgano de la fonación situado entre la faringe y la tráquea, podemos tragar, hablar y respirar. Por consiguiente, un cáncer de laringe, aunque se cure a tiempo (la probabilidad de remisión es entonces más bien elevada), es muy incapacitante: el tratamiento requiere, en ocasiones, una intervención quirúrgica mutilante, la extirpación parcial o total de la laringe y de la faringe.

    Cáncer de laringe

    Es un tumor maligno que se desarrolla en la pared de la laringe. Afecta ante todo a personas fumadoras, por lo general entre los 40 y los 60 años. Es consecuencia de una intoxicación prolongada por el tabaco, factor cancerígeno directo. El riesgo aumenta notablemente con el consumo de alcohol.
    Síntomas. El primer signo del cáncer de laringe es una modificación de la voz. Más tarde, aparece dificultad respiratoria e hinchazón de uno o varios ganglios del cuello.
    Algunas veces, el cáncer se descubre con ocasión de una consulta por una inflamación crónica de la laringe (laringitis crónica).
    Diagnóstico. Se basa en la toma de una muestra de tejido (biopsia) y su observación al microscopio para detectar células cancerosas.
    Tratamiento. Depende de la localización del tumor, de su tamaño y de la eventual afectación de ganglios. Tres tratamientos se utilizan por separado o conjuntamente: la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. La intervención quirúrgica consiste en la
    extirpación parcial o total de la laringe (laringectomía), asociada en algunos casos a una traqueotomía (abertura de la tráquea y colocación de una cánula para garantizar el paso del aire). Esta operación es causa de trastornos de la deglución y de la palabra, que se reeducarán después de la cirugía.
    Por otro lado, después del tratamiento, el paciente ha de seguir un control médico durante muchos años para poder detectar lo más rápido posible una eventual recidiva.
    Convalecencia. La convalecencia después de la escisión de la laringe no se asocia con sufrimiento físico. Depende del estado del paciente y de los cuidados complementarios que necesite (por ej., radioterapia). Por lo general, dura como mínimo un mes. Las personas sometidas a laringectomía total, necesitan apoyo psicológico por parte del médico, porque la pérdida de la voz es anímicamente muy difícil de soportar.
    Pronóstico. Depende del estadio de la enfermedad y puede variar mucho de un paciente a otro. El pronóstico suele ser bueno cuando el cáncer se ha diagnosticado a tiempo. Por otro lado, toda persona que note una alteración persistente de la voz ha de consultar rápidamente al otorrinolaringólogo.

    Cáncer de faringe

    Los tumores de la faringe son, en ocasiones, benignos (pólipo, angioma, fibroma) pero con mayor frecuencia son malignos. Los tumores cancerosos de la porción superior de la faringe (rinofaringe) son debidos a la infección por un virus, el virus de Epstein- Barr.
    Los de la porción media e inferior de la faringe (orofaringe e hipofaringe) se asocian al consumo de tabaco y de alcohol.
    Síntomas. Son diversos: molestias más o menos localizadas en la faringe, dificultad más o menos dolorosa de deglución tanto de la saliva como de los alimentos, a veces la emisión de esputos sanguinolentos, exceso de saliva estancada en la garganta, modificación de la voz, hinchazón de los ganglios del cuello, etc.
    Diagnóstico. Se basa en la exploración clínica y se confirma mediante la endoscopia (laringoscopia), durante la cual se toma una muestra de tejido para analizarlo en el laboratorio (biopsia).
    Tratamiento. Según la localización y la extensión del tumor, consistirá en la escisión quirúrgica de la lesión, en la aplicación de radioterapia o en quimioterapia. Estos tres métodos terapéuticos pueden ir asociados. El pronóstico es muy variable; depende de la localización, del estadio del tumor en el momento del diagnóstico y de la presencia o no de ganglios afectados.

    Escisión de la laringe

    Recibe el nombre de laringectomía y puede ser total o parcial. Se lleva a cabo con anestesia general, y requiere la práctica de una gran incisión en el cuello. Cuando la laringectomía es total, tras la extirpación de la laringe, la tráquea desemboca en un orificio abierto en la piel de la base del cuello (traqueotomía); la respiración tiene lugar definitivamente a través de este orificio. La laringectomía parcial, que se practica
    si lo permite la localización del tumor o su tamaño reducido, consiste en la ablación de una parte de la laringe: tras una fase de reeducación, el paciente puede respirar de nuevo por las vías naturales y hablar, a veces con una voz alterada.

    Reeducación de la voz después de laringectomía

    La laringe es el órgano de la palabra: una persona que ha sufrido la ablación de la laringe no puede hablar. Necesita un proceso de reeducación, durante el cual aprende a hacer eructos que se acostumbra poco a poco a modular. No obstante, se trata de una voz esofágica, que nunca tendrá la sonoridad de su voz anterior. Para ayudar al paciente, se pueden colocar, durante la laringectomía o más tarde, cánulas parlantes: se trata de prótesis internas que permiten controlar el aire que procede de los pulmones, para emitir una voz de sonoridad más normal.

    Laringoscopia. Se introduce por la boca un fibroscopio o un tubo rígido; el médico puede observar las cuerdas vocales y la laringe mediante un microscopio binocular.


    PERITONITIS

    A menudo, la inflamación del peritoneo está ligada a una apendicitis, ya que constituye una de sus complicaciones.

    Causas

    La peritonitis es casi siempre consecuencia de la afectación de un órgano situado en el abdomen (p. ej., el apéndice, que es uno de los casos más frecuentes). Generalmente se presenta de forma brusca, tanto si se debe a la infección de una víscera sólida, como si está causada por la perforación de una víscera hueca (como el intestino).
    Una peritonitis puede extenderse a todo el abdomen o permanecer localizada. En este último caso, la infección da lugar a la formación de adherencias que dividen la cavidad del peritoneo, lo que impide su propagación.

    Síntomas

    La peritonitis se caracteriza por dolor intenso en el abdomen, vómitos y detención de la emisión de heces y gases. El paciente está febril, decaído, angustiado y pálido. En algunos casos, el pulso se acelera. La pared del abdomen aparece dura y dolorosa. En caso de peritonitis localizada, el foco del dolor depende del órgano causal (por ejemplo, abajo y a la derecha del abdomen, si es la complicación propia de una apendicitis).

    Tratamiento

    La peritonitis aguda generalizada requiere hospitalización urgente en un servicio de cirugía. Se coloca una perfusión intravenosa al paciente para compensar las pérdidas de líquidos. La intervención quirúrgica tiene como objetivo, por una parte, curar la causa de la peritonitis (sutura para cerrar una úlcera perforada o extirpación del apéndice, p. ej.) y, por otra, limpiar la cavidad abdominal y colocar un drenaje, destinado a evacuar sangre o pus. Esta operación se completa con la administración de fármacos (antibióticos). La hospitalización suele tener una duración de 8 a 15 días.
    El tratamiento de la peritonitis localizada es el mismo que se aplica en los casos generalizados. No obstante, si se ha formado un absceso de pus y material inflamatorio, es preferible administrar antibióticos de forma intensiva, para «enfriar» el proceso. Se programará la intervención quirúrgica algunos meses más tarde, una vez terminada la fase aguda de la inflamación.

    Convalecencia de la apendicitis

    No se ha establecido una duración estándar para la convalecencia de la apendicitis. Por regla general, una semana después de haber vuelto al domicilio, los dolores de la cicatriz desaparecen. La fatiga relacionada con la intervención quirúrgica se disipa de forma progresiva. Durante la convalecencia, el paciente no debe permanecer en cama. Al cabo de 3 semanas de la operación, es posible volver a realizar un trabajo sedentario. Si no surgen complicaciones, los esfuerzos físicos importantes y las actividades deportivas pueden retomarse 2 o 3 meses después de la intervención.

    Dificultades del diagnóstico

    En algunas ocasiones, resulta muy difícil diagnosticar una apendicitis o una peritonitis, ya que el paciente no presenta el conjunto de síntomas característicos. El riesgo radica en retrasar una intervención quirúrgica necesaria o en realizar una intervención inútil. En este caso, la decisión se basa en los conocimientos y en la experiencia de los profesionales. En caso de duda, el paciente permanece en observación en un medio quirúrgico y se repiten las exploraciones periódicamente.


    COLITIS

    Bajo el nombre de colitis se agrupan diferentes enfermedades caracterizadas por una inflamación de la mucosa del colon.

    La colitis es una inflamación de la última parte del intestino (colon), que se manifiesta esencialmente por diarrea y dolores abdominales.
    Esta inflamación, que puede presentarse de forma aguda o crónica, constituye el signo principal de enfermedades muy diversas. Existen dos formas particulares de colitis crónica: la rectocolitis hemorrágica y la enfermedad de Crohn.

    Tipos

    Colitis agudas. Se deben a la infección por una bacteria, por un parásito o, con menos frecuencia, por un virus. En ocasiones son consecuencia de la ingestión de determinados antibióticos.

    Colitis crónicas. El origen de las colitis crónicas no es muy bien conocido. Algunas están relacionadas con fenómenos en el curso de los cuales el organismo fabrica anticuerpos contra sus propios órganos (mecanismo autoinmune). Es posible que otros factores (infección por una bacteria o un virus) influyan en su aparición.
    También existe un factor genético: las colitis crónicas afectan a unas familias más que a otras.

    Síntomas

    La colitis aguda se caracteriza, esencialmente, por la aparición de diarrea y, en ocasiones, por la presencia de sangre en las heces.
    En algunos pacientes, la diarrea se asocia con dolores abdominales.
    Las colitis crónicas presentan los mismos síntomas. Sin embargo, la diarrea aparece en accesos, separados por períodos de remisión temporal.

    Tratamiento

    El tratamiento depende de la causa de la colitis, cuando se conoce.
    En el caso de las colitis agudas, por ejemplo, consiste en la administración de antibióticos. En el caso de colitis crónica debida a una enfermedad autoinmune, el tratamiento comprende antiinflamatorios e inmunosupresores, destinados a atenuar o a disminuir las reacciones inmunitarias del organismo.

    Rectocolitis hemorrágica

    Es una enfermedad de causa desconocida, que corresponde a una inflamación crónica de la mucosa del colon. Se caracteriza por emisiones de sangre y de una sustancia secretada por las células del intestino (moco). En general, las zonas afectadas son la última parte del colon y el recto. Esta enfermedad afecta, sobre todo, a mujeres jóvenes.

    Síntomas. El síntoma principal es la emisión de diarrea sanguinolenta, que suele acompañarse de dolores abdominales, fiebre y malestar general.

    Evolución. La enfermedad se manifiesta en brotes separados por remisiones. En los pacientes que sufren rectocolitis hemorrágica durante varios años, es in dispensable realizar un seguimiento médico regular, con exámenes endoscópicos periódicos de la mucosa del colon. Existe un riesgo de degeneración de las lesiones con cáncer de colon. Las complicaciones de la rectocolitis comprenden hemorragias digestivas, perforaciones y dilatación del colon. En los dos últimos casos, se requiere un tratamiento quirúrgico urgente.

    Tratamiento. Se prescriben fármacos antiinflamatorios e inmunosupresores (que atenúan la respuesta inmunitaria del organismo). En las formas extensas, es necesario realizar la extirpación quirúrgica de todo el colon: es el único tratamiento que acaba de un modo definitivo con la enfermedad.

    Enfermedad de crohn

    La enfermedad de Crohn es una inflamación crónica de la última parte del intestino delgado (íleon) y del colon. Presenta lesiones de la pared del intestino. Sus causas aún no se conocen. Esta enfermedad podría estar relacionada con un germen que afecta a ciertas personas con predisposición.

    Síntomas. Se caracteriza principalmente por dolores abdominales, diarrea y fiebre. El paciente adelgaza.
    Las primeras manifestaciones aparecen entre los 20 y los 30 años.

    Tratamiento y evolución. El tratamiento consiste, fundamentalmente, en la administración de antiinflamatorios y, en ocasiones, inmunosupresores, fármacos que disminuyen las reacciones de defensa del organismo. La enfermedad evoluciona en brotes, seguidos de remisiones espontáneas. Los tratamientos actuales permiten acortar los brotes y retrasar las recidivas, sin obtener una curación definitiva.

    Enfermedad inflamatoria intestinal. Actualmente la enfermedad de Crohn y otro trastorno parecido, la colitis ulcerosa, se agrupan bajo el nombre de enfermedad inflamatoria intestinal. La colitis ulcerosa afecta, sobre todo, a la parte final del intestino grueso y produce lesiones ulcerosas que pueden perforarse (fístulas). Ambas enfermedades parecen tener una base autoinmune (están provocadas por anticuerpos del propio organismo, que lesionan las células intestinales). Se ha re conocido el gen cu ya alteración suele estar presente en cada proceso.
    Estas enfermedades se tratan con medicamentos similares y la cirugía (extirpación del fragmento de intestino afectado) se reserva para los casos graves o con brotes muy frecuentes.

    Divertículos del colon

    Los divertículos del colon son pequeñas cavidades anormales: la mucosa del colon forma pequeñas hernias que atraviesan la capa muscular. Estas alteraciones son provocadas por un régimen alimentario pobre en fibra.
    Los divertículos no se forman en las personas que se alimentan de vegetales, pero aparecen rápidamente cuando éstas varían la dieta. Aparte de los riesgos de infección y de hemorragia, que son muy infrecuentes, esta afección no requiere ningún tratamiento particular.


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